Pedro López Santamarta ya experimentó hace tiempo lo que se les avecina a sus compañeros de profesión en Becerreá, porque su restaurante, el Forno da Cal, está en O Cereixal en la parte de la N-VI que quedó fuera de servicio cuando abrieron el tramo de autovía de Baralla. Con el inicio de las obras de la A-6 en Becerreá también recuperó la actividad, ya que daba una media de 125 comidas y cenas, pero durante los meses previos tuvo épocas de no acudir ningún cliente a cenar. En los meses de mayor actividad tuvo hasta siete personas trabajando con él, que ahora se quedaron en tres. Cuando finalice el túnel dice que esperará un tiempo para sondear el ambiente, pero lo probable es que se quede con una cocinera a media jornada. Algunos profesionales no descartan orientar su actividad más hacia otras facetas, como el turísmo rural. Pero también aquí tienen casas que ya les están haciendo una dura competencia.