Un décimo del gordo de regalo de cumpleaños

SOBER

Fernando Cao, segundo por la izquierda, brinda con su hija y unos amigos tras conocer el premio
Fernando Cao, segundo por la izquierda, brinda con su hija y unos amigos tras conocer el premio

Despertarse un día de Reyes con un décimo del gordo del sorteo del Niño. Todo un sueño que se convirtió ayer en realidad para centenares de monfortinos. Alguno incluso tuvo la fortuna de recibir el premio el día de su cumpleaños. Manuel Luis Vázquez, encargado del pabellón municipal de A Pinguela y persona muy apreciada en el mundo del deporte, festejó sus 55 años con un décimo del 76.254 para soplar con más ánimo las velas. El gordo tuvo querencia hacia ese barrio. Julio Díaz, que regentó tiempo atrás el bar de la piscina de A Pinguela, fue otro de los agraciados con un décimo del primer premio. Se le vio entre los que acudieron a celebrarlo, nada más conocerse la noticia, a la administración de lotería del barrio de la Estación que repartió los cuatrocientos décimos vendidos en Monforte y Sober. Por allí pasaron Carlos García, propietario del bar Capilla, y Pablo Rodríguez, vendedor de la Once, al que sonrió la fortuna junto a uno de sus hermanos, el exconcejal Xan Antón Rodríguez conocido popularmente como Xaneco. El dueño del bar Capilla no fue el único hostelero de Monforte agraciado. El gordo sonrió además a la cafetería Holiday, a la cocinera de Los Goya, Noelia Mondelo, y parece ser que le hizo un guiño a la tapería del Centro do Viño. Los gerentes de dos concesionarios de vehículos están también de enhorabuena. En el campo de San Antonio, donde se encuentra situado uno de los bares que repartieron el primer premio, figuran entre los afortunados Fernando Cao, presidente de la comisión de fiestas del barrio en varias ediciones, y Manuel Sánchez, quien estuvo al frente durante veintitrés años de la última imprenta tradicional que funcionó en la ciudad. Otros muchos vecinos de Monforte y Sober, que se lo tienen más callado, redondearán estos días sus cuentas corrientes. No digamos el poseedor del décimo al que le corresponde el premio extraordinario. En los aledaños de A Florida, según dicen, huele a millonario. Y de los gordos.