Las lluvias favorecen una tímida reaparición de diversas especies
15 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Las lluvias de los últimos días han paliado un poco la excepcional escasez de setas que caracteriza este otoño en el sur lucense. Aunque con mucho reatraso y en un número mucho más limitado que otros años, hongos de diversas especies empiezan a dejarse ver en los bosques y prados de la zona. De ello dan testimonio las imágenes que acompañan esta información, tomadas durante un recorrido realizado el pasado fin de semana por los municipios de Monforte, Bóveda y O Incio.
La conocida cerrota (Macrolepiota procera), la seta comestible más popular del sur lucense, está brotando cuando ya casi ha terminado su temporada habitual, aunque en cantidades sumamente pequeñas en comparación con las de los años que se pueden considerar más normales en cuanto a meteorología. En cambio, durante el recorrido no se pudo ver ni un solo ejemplar de Boletus edulis o Boletus pinicola, especies también abundantes en la zona e igualmente apreciadas en la cocina. Según testimonios de diversos aficionados, los boletos no han aparecido aún en la mayoría de los sitios donde suelen crecer, aunque sí se ha podido ver algún que otro ejemplar aislado en lugares como la parroquia de Anllo Santo Estevo, en Sober.
También está haciendo acto de presencia alguna especie tóxica como la llamativa Amanita muscaria. Las demás variedades fotografiadas en este itinerario -Coprinus comatus, Coprinus picaceus, Micena seynii y Lactarius controversus- no son venenosas, pero ofrecen muy poco o ningún interés desde el punto de vista culinario.