La prospección arqueológica del castro hallado en el monte de San Vicente do Pino, en Monforte, quedará terminada mañana, después de más de dos semanas de trabajos que han puesto al descubierto uno de los yacimientos más interesantes que se han encontrado en el sur lucense desde hace bastantes años. La investigación, en principio, iba a concluir este fin de semana, pero los chubascos de los últimos días entorpecieron el trabajo de los arqueólogos y obligaron a prolongar un poco más estas tareas. Entre y hoy mañana, asimismo, el yacimiento será visitado por el arqueólogo de la delegación provincial de Cultura, Gonzalo Meijide, quien deberá valorar los descubrimientos a fin de que la Dirección Xeral de Patrimonio pueda tomar una decisión sobre cómo conservar estos hallazgos.
Las disposiciones que tomará Patrimonio a este respecto son aguardadas con gran atención por el Ayuntamiento de Monforte, ya que podrían obligar a alterar el proyecto de reforma del parque Zapardiel, que ya se encuentra en ejecución en esa misma zona. El descubrimiento del castro se produjo precisamente durante el examen arqueológico preliminar que hubo que llevar a cabo a causa de estas obras. El gobierno local espera, particularmente, que las medidas que se tomen para proteger el yacimiento no frustren la construcción de un auditorio al aire libre que constituye la principal intervención prevista en este proyecto.
En los sondeos arqueológicos se desenterraron diversos restos de construcciones castreñas, las primeras que se han podido documentar en el núcleo histórico de Monforte. En opinión de Iván Álvarez, responsable de los trabajos, el examen preliminar de estos restos arquitectónicos permite suponer que el asentamiento de San Vicente se ajustaba a un diseño urbanístico bastante complejo, en el que las viviendas se ordenaban con un criterio racional para aprovechar mejor el espacio. Las edificaciones, según parece, se alzaron sobre unos aterrazamientos similares a los que sostienen muchos viñedos de la Ribeira Sacra, para evitar los problemas que suponía construir en una ladera de pendiente pronunciada. En las catas arqueológicas se han encontrado además numerosas muestras de cerámica castreña y romana.
El hallazgo de un castro en este lugar reviste un especial interés debido al hecho de que el monte de San Vicente -en cuya cima se encuentra la antigua fortaleza de los condes de Lemos- es el lugar en el que muchos historiadores sitúan el misterioso castro Dactonio, capital del pueblo de los lemavos, el grupo étnico que habitó la comarca de Lemos hace dos milenios. Otros investigadores han sugerido que Dactonio -mencionado en el siglo II por el geógrafo Claudio Ptolomeo- pudo estar también en Castillón (Pantón) o en Proendos (Sober), dos lugares que parecen haber albergado unas poblaciones de notable importancia.