Hacia la atalaya del castro de Ares

C. Rueda | F. Albo MONFORTE

RIBAS DE SIL

CARLOS RUEDA

Un asentamiento de origen prerromano ofrece magníficas vistas del valle del Sil El lugar sirvió seguramente para vigilar las explotaciones mineras romanas

19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l castro de Ares, bastante menos conocido que otros asentamientos prerromanos del sur lucense, se encuentra situado en un lugar sumamente estratégico desde el que se domina la cuenca del río Sil, el valle de Quiroga y el tramo final del río Lor hasta su confluencia con el Sil. Todo parece indicar que este castro fue utilizado durante la dominación romana para la vigilancia de las vías de comunicación en las cuencas del Sil y el Lor, aunque su objetivo más importante fue probablemente el de controlar las abundantes explotaciones mineras de oro romanas diseminadas por las márgenes de ambos ríos, donde se encuentran las minas de de San Clodio, Castro de Abaixo, Rairos, Covas, Aguasmestas, Espandariz, Margaride, Conceado, Freixeiro... Debido a su emplazamiento, el castro de Areas también permitía avistar fácilmente los distintos asentamientos situados en los valles de Quiroga y Ribas de Sil. Para visitar este lugar hay que partir del complejo turístico de Augasmestas, situado en el punto de desembocadura del río Lor en el Sil. Desde allí hay que dirigirse a la cercana aldea de Covas, situada a unos 400 metros. En este lugar hay vestigios de una explotación aurífera romana de las llamadas de tipo secundario, es decir, en la que oro se extraía mediante un lavado intensivo del terreno aluvial. A partir de Covas, hay que continuar avanzando por una pista de tierra a lo largo de otros dos kilómetros más, hasta llegar a un cruce de pistas. El camino de la izquierda da acceso a unas antenas de telefonía; la que sigue de frente sale a la carretera C-533 y al alto de Aldriz; para continuar la ruta es preciso desviarses por la pista de la derecha. Después de unos seiscientos metros de fuerte subida a partir de este cruce, el camino llega al castro de Ares. Deterioro Actualmente, esta antigua atalaya se encuentra en un notorio estado de deterioro, debido en gran parte a la construcción de una pista de tierra que llega hasta el mismo castro y que lo parte en dos. Además, en su misma croa fue construido un mirador, denominado Castro de Ares, una instalación que no parece haber respetado mucho el valor arqueológico del lugar. Pese a este deficieente estado de conservación, todavía se pueden observar varios tramos de los muros defensivos, que también servían para la sujeción del terreno, en un parajae caracterizado por las fuertes pendientes. El resto de lo que queda del castro es hoy en día un autentico pedregal: grandes cantidades de rocas de diferentes tamaños están diseminadas por todo el recinto. El mirador está ubicado en la parte más oriental del castro. Se llega directamente a él por la misma pista de tierra que da acceso al milenario asentamiento. Las vistas que se dominan desde este paraje son realmente espectaculares. A la izquierda, un panorama inigualable de las villas de Quiroga y San Clodio, en el fondo del valle por el que discurre mansamente el río Sil. Enfrente se divisan el pueblo de Rairos y las tierras del municipio de Ribas de Sil. A la derecha se ofrece una bella estampa del complejo turístico de Augasmestas y de la zona donde el río Lor aporta sus aguas al Sil. El castro de Ares, por otra parte, se levanta sobre un llamativo plegamiento geológico similar al de Campodola. Esta gran formación rocosa también puede contemplarse desde el mirador, mirando en dirección al río Sil y a los montes de Ribas de Sil.