Emprendedoras de Monforte que aspiran al premio Mujer Rural Galicia

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

MONFORTE DE LEMOS

Candy Rodríguez con uno de los caballos de su centro ecuestre
Candy Rodríguez con uno de los caballos de su centro ecuestre FINCA EL CARMEN

Dos proyectos radicados en Fiolleda y Ribas Altas están en las candidaturas

11 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Dos proyectos empresariales promovidos por mujeres en Monforte figuran entre las candidaturas a los premios Mujer Rural Galicia, que se entregarán durante la primera edición del Congreso de la Mujer Rural que se celebrará entre los próximos días 20 y 22 en el municipio ourensano de San Xoán de Río. Uno de ellos es el denominado CrinCoach, impulsado por Cándida Rodríguez Castro, propietaria del centro ecuestre Finca El Carmen. El otro es del centro de día privado Vida, creado por Raquel Estévez e Iria Díaz.

Cándida Rodríguez —conocida como Candy—, una veterinaria viguesa afincada en Monforte desde hace 28 años, fundó Finca El Carmen en el 2009 junto con su marido, Jesús Carballada Sotelo. Los terrenos de la empresa se encuentran en la parroquia de Fiolleda. Al principio la firma se dedicó a ofrecer excursiones a caballo. En el 2017 se puso en marcha el proyecto CrinCoach, centrado en la equinoterapia o terapia asistida con caballos y también en la formación apoyada en estos animales para favorecer el conocimiento personal y la búsqueda de objetivos.

Cuando empezó con esta actividad, Finca El Carmen era la única empresa de Galicia que la ofrecía. «Ahora somos la única de la provincia de Lugo, que yo sepa, pero ya hay otras empresas gallegas que se dedican a esto», explica Candy Rodríguez.

La equinoterapia, continúa, se destina a personas con necesidades especiales como complemento a otras terapias. «Trabajamos, por ejemplo, con niños, preadolescentes y adolescentes que empiezan a tener problemas de acoso, aislamiento o agresividad», dice la empresaria. La otra vertiente del proyecto se dirige a personas que no padecen problemas de este tipo, pero buscan en el trato con los caballos un apoyo para reforzar la autoconfianza y enfocar sus objetivos personales, entre otros aspectos. «Nuestros clientes son personas que viene de toda España y también de Portugal», señala.

Actividades de formación

Desde hace tres años, Rodríguez también ofrece formación a otras personas que quieren dedicarse a esta actividad. «Hacemos dos formaciones de esta clase al año, una en Fiolleda y otra en diferentes partes de España», apunta. Se denomina formación BECC, es decir, bienestar emocional y coaching con caballos.

La responsable del proyecto se declara muy satisfecha de su trayectoria. «Ayudamos a mantener vivo un pueblo pequeño como Fiolleda y también a traer a Monforte a visitantes de toda España, porque muchos de nuestros clientes se quedan aquí durante días y necesitan alojamientos y otros servicios», dice. Los 21 caballos de su empresa, agrega, también ayudan a mantener los terrenos limpios de maleza. «Hay vecinos que dejan que nuestros animales pasten en sus fincas y así contribuimos a prevenir los incendios», comenta.

Raquel Estévez e Iria Castro son las fundadoras del centro de día Vida, que fue inaugurado en Ribas Altas en octubre del 2018
Raquel Estévez e Iria Castro son las fundadoras del centro de día Vida, que fue inaugurado en Ribas Altas en octubre del 2018 CENTRO VIDA

«Estivemos pensando en pechar a causa da pandemia, pero resistimos e aquí seguimos»

En octubre del 2018, las auxiliares de enfermería Raquel Estévez e Iria Díaz inauguraron en la parroquia monfortina de Ribas Altas el centro de día Vida, el único de carácter privado del sur de la provincia. El proyecto comenzó con una plantilla de cinco personas y cuatro usuarios. «Ao principio foinos moi ben, pero coa pandemia tivemos un baixón tremendo», dice Estévez. «Chegamos a estar tan mal que estivemos pensando en pechar, pero resistimos e aquí seguimos», añade.

Después del confinamiento, en septiembre del 2020, el centro reinició su actividad. «Estabamos coas contas a cero e con só seis usuarios, pero conseguimos remontar», recuerdan las responsables. En total dispone de un máximo de cuarenta plazas, que están cubiertas en su mayor parte. «Dependendo da época, normalmente temos 37, 38 ou 39 usuarios», agregan. La plantilla está formada ahora por siete personas, entre auxiliares de enfermería, una fisioterapeuta y una psicóloga.

Trato familiar

Las trabajadoras del centro Vida, dice asimismo Raquel Estévez, mantienen una relación estrecha no solo con los usuarios sino también con sus familias. «Son os nosos veciños e temos un trato moi próximo e familiar, que era precisamente o que queriamos facer cando comezamos con este proxecto», explica. «Isto significa que ás veces temos que traballar un pouco máis de tempo, porque os parentes dos usuarios chaman para avisar que tardarán en ir buscalos, pero o que nos importa é que se sintan felices e ben coidados», agrega.

El centro cuenta con una amplia finca con terrenos ajardinados en los que los usuarios pueden desarrollar actividades al aire libre, que era uno de los objetivos que se propusieron sus fundadoras. En su parte trasera hay un amplio espacio sin utilizar que al principio se pensó que podría servir para construir una residencia de mayores con internos en régimen de pensión completo. Pero con el paso del tiempo, las responsables ha acabado por descartar este proyecto. «Iso é algo que quedou nun soño, porque non contamos con suficientes medios e aínda que agora estamos ben como estamos, non temos moitas axudas oficiais e tamén hai moitos obstáculos burocráticos».

A juicio de Estévez y Castro, las empresas privadas que se dedican labores sociales «deberían ter un pouco máis de axuda e menos atrancos administrativos, sobre todo as que traballan no medio rural, porque é moi difícil que a xente nova se anime a vivir nestes lugares».