La delación de un familiar causó hace 72 años la caída de los maquis de Repil

MONFORTE DE LEMOS

Retratos de dos de los guerrilleros muertos en Repil en abril de 1949. A la izquierda, Evaristo González Pérez. A la derecga, Gregorio Colmenero Fernández
Retratos de dos de los guerrilleros muertos en Repil en abril de 1949. A la izquierda, Evaristo González Pérez. A la derecga, Gregorio Colmenero Fernández

Una investigación revela el origen del sangriento choque armado que se produjo en abril de 1949 entre los municipios de Monforte y A Pobra do Brollón

26 abr 2021 . Actualizado a las 12:19 h.

Una delación dio pie al sangriento choque armado entre guerrilleros antifranquistas y guardias civiles que se produjo el 20 de abril de 1949 en la localidad de Repil, en el límite entre los municipios de Monforte de Lemos y A Pobra do Brollón. Este hecho, desconocido durante mucho tiempo, fue descubierto e investigado por el historiador ponferradino Santiago Macías, quien lo narra en la séptima edición de su libro El monte o la muerte, que estará disponible en las librerías a partir de la semana próxima. El autor de la delación, según indica Macías, fue un vecino de Monforte llamado Jesús Costoya, pariente político de una de las dos familias que se vieron implicadas en el trágico suceso.

El historiador explica que el hallazgo se produjo de una manera peculiar. «Una profesora de un instituto de Zaragoza contactó conmigo para avisarme de que la familia de una alumna suya se iba a deshacer de una colección de copias de documentos oficiales de la Guardia Civil o del Ejército que había pertenecido a un pariente», dice. «Así tuve acceso a esos documentos, que se referían a la lucha con las guerrillas en El Bierzo y Galicia», añade.

Viaje a Ponferrada

Gracias a esta documentación, Macías supo que Jesús Costoya —sin decírselo a nadie— se había desplazado a Ponferrada para avisar a la Guardia Civil de que en Repil había un grupo de guerrilleros oculto en dos viviendas, una de ellas perteneciente a su familia política. «Una hermana de su mujer era novia de uno de los guerrilleros», dice. Tras la delación, la Guardia Civil llevó a cabo el asalto a las casas, en el que murieron seis personas. Los fallecidos fueron los guerrilleros Evaristo González Pérez, Gregorio Colmenero Fernández, Guillermo Morán García y Julián Acevo Alverca, y los hermanos Ramón y María López Casanova, miembros de una de las familias que daban refugio a los maquis. Otros dos guerrilleros —Saúl Mayo Méndez y Fermín Gutiérrez Lada— consiguieron huir con vida, pero no sobrevivirían mucho tiempo, ya que ambos murieron más tarde en otros enfrentamientos. El primero, en 1950 en el municipio coruñés de Oza-Cesuras y el segundo, en 1953 en la parroquia chantadina de San Vicente de Argozón. Varios integrantes de las familias que habían acogido a los guerrilleros pasaron mucho tiempo en la cárcel.

Guillermo Morán García (a la izquierda) y Julián Acebo Alverca fueron otras dos víctimas mortales de los sucesos de Repil
Guillermo Morán García (a la izquierda) y Julián Acebo Alverca fueron otras dos víctimas mortales de los sucesos de Repil

Según la investigación realizada por Macías, Jesús Costoya había llegado a un acuerdo con la Guardia Civil para mantener en secreto su delación. Tras los sucesos de Repil, fue detenido junto con otros implicados a fin de disimular su colaboración y después se le permitió huir. Se fue a vivir a la provincia de León, donde se le proporcionó un empleo en la construcción del embalse de Bárcena. Fijó su domicilio en Ponferrada, se llevó con él a su familia y residió allí el resto de su vida sin que nadie supiese cuál había sido su papel en los hechos de Repil, excepto él mismo y algunos responsables de las fuerzas policiales franquistas.

«Mientras vivió Jesús Costoya, su familia no supo nada»

Antiguo vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Santiago Macías presentó el sábado su libro en un acto público en Cereixa.

—¿Se sabe cómo se produjo la fuga de Jesús Costoya después de su detención pactada?

—Fue durante un traslado de presos de un lugar a otro y se hizo de forma sangrienta. Costoya iba en un vehículo con otros dos presos. En determinado lugar se detuvieron y lo dejaron escapar, mientras que los guardias civiles que los custodiaban mataban a tiros a los otros dos detenidos con el pretexto de que habían intentado escapar, como se hizo muchas otras veces en esa época.

—¿Nadie se enteró de su historia mientras vivía en Ponferrada?

—No, porque allí no lo conocía nadie y pudo hacer una vida normal como si no hubiese pasado nada. Sin embargo, un hecho muy llamativo es que en los años 60, cuando se hizo obligatorio el DNI, fue detenido al ir a hacerse el carné. Resulta que desde 1949 había contra él una orden de busca y captura que no se había retirado. Fue por un descuido de los responsables de la Guardia Civil de la época, porque en el acuerdo a que llegaron con él se decidió que se borrarían todas las huellas documentales que lo relacionasen con los hechos de Repil. Después se aclaró la cuestión y fue puesto en libertad.

—¿Ha contactado con la familia de Jesús Costoya?

—Sí, y se quedaron asombrados y consternados al saber lo que él había hecho, y por qué se habían ido a vivir a Ponferrada. Mientras vivió Jesús Costoya, su familia nunca supo nada de esto. Al mismo tiempo casi se alegraron de que él ya no viviese cuando salieron a la luz estos hechos.

—¿Por qué cree que llegó a delatar a sus parientes políticos?

—No podemos saberlo porque no contó a nadie su historia. Aunque lo que hizo fue algo muy grave, no creo que haya que condenarlo sin más, porque hay tener en cuenta las circunstancias terribles de esa época. Seguramente temía por su propia vida y por la de su familia. Si nos viésemos en una situación así, no podemos decir lo que habríamos hecho.