Su convento estaba en el actual edificio de la casa consistorial El origen de las fiestas se atribuye a un milagro ocurrido con la imagen del santo
08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La devoción a San Antonio de Padua se remonta a la presencia de un antiguo convento de Franciscanos en este histórico barrio. Esta comunidad fundó su edificio en el año 1502. La Casa de Lemos tuvo una especial devoción por este santo. Así, en el antiguo convento, que estaba ubicado en lo que hoy es la actual Casa Consistorial, dispusieron un panteón oficial de toda la familia condal. Este convento era uno de los más importantes de la provincia eclesiástica de Galicia. El número de frailes que estuvieron en él superaró los cien. Desde ese momento, la devoción por San Antonio de Padua fue en aumento, además de establecerse en esa fecha el patronato, al igual que hicieron otros barrios como el de los Chaos con San Juan y la zona de San Vicente con Santa Eufemia. Pocos vestigios quedan de este convento, que quedó vacío con la desamortización de Mendizábal en el año 1835. Los escasos restos que quedan se reparten por varias zonas de la ciudad del Cabe. En la iglesia de la parroquia de Piñeira está un retablo que se dedica a la Inmaculada Concepción. En el templo de San Vicente se conserva otro retablo dedicado al propio San Antonio, mientras que la talla central del antiguo convento, está en la iglesia parroquial de la Régoa como donación de un particular. En un pozo El patronato se estableció en paralelo a la construcción del convento, pero las fiestas se remontan a finales del XVIII. Las únicas fuentes de las que disponen los estudiosos de la historia de Monforte son orales, ante la ausencia de documentos concretos. Estos afirman que todo comenzó en el momento en el que a la abadesa del convento de Santa Clara le cayeron las gafas y las llaves a un pozo del propio recinto. Lo intentó todo para recuperarlas, pero fue en vano y por ello recurrió a la figura de San Antonio, de la que eran muy devotas las clarisas, a la que bajó al fondo del pozo. Al recuperarla, la imagen traía las gafas y las llaves, lo que fue considerado como un milagro. A partir de este hecho, el convento y la comunidad de monjas de Santa Clara instauraron los festejos en el mes de junio. Con el paso de los años, las fiestas traspasaron los muros del convento, lo que hizo partícipes a todos los vecinos de Monforte de las mismas. Se fueron desarrollando en el que actualmente es el campo de San Antonio, hoy totalmente remozado.