Tor, regreso al pasado

María Casanova MONFORTE

MONFORTE DE LEMOS

Reportaje | Museo etnográfico Escenas de la vida señorial del siglo XVIII son reproducidas en las diecisiete dependencias de este pazo monfortino abierto a visitas desde esta semana

15 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

De estilo barroco, el pazo de Tor constituye en sí mismo un museo etnográfico que reproduce nobles escenas de la vida del linaje de María Paz Taboada de Andrés y Zúñiga, su última propietaria. Está situado a cuatro kilómetros de Monforte. En el patio interior del palacio, una solana de piedra da paso a las diecisiete dependencias de las que consta la ilustre planta. Un magnífico vestíbulo dirige a los visitantes a la llamada sala de armas, donde se encuentra una gran mesa rectangular. En la estancia se guardan antiguas armas de fuego y espadas. Retratos al óleo de eclesiásticos y familiares se encuentran en otra de las grandes dependencias del pazo, el salón del norte. Una colección de catorce abanicos de nácar, alhajas y reliciarios son algunos de los objetos históricos que se contemplan en esta noble sala que comunica con el oratorio de la casa, una capilla dedicada a San Juan. María Paz Taboada ocupó uno de los dormitorios, el conocido como de la señora, pero el pazo conserva otras cuatro habitaciones: la principal, la de invitados, la infantil y el cuarto del obispo en el que dormía esta autoridad eclesiástica cuando iba de visita a las tierras de Lemos. Una chimenea y dos majestuosas ventanas hacen del salón del mediodía la dependencia más cálida y luminosa la vivienda que cuenta además, con dos comedores, un cuarto de estar y otro salón, el de billar. Desde otra de las solainas de la casa, se divisa un extenso horizonte de campos verdes y un jardín con un original laberinto de pizarra. La planta baja cuenta con varias estancias entre las que destaca la espectacular biblioteca, que conserva en sus estantes casi 3.000 volúmenes editados en siglos pasados. Útiles tan impresionantes como una bañera tallada en una sola pieza de mármol o una vajilla completa de Sargadelos que perteneció al canónigo compostelano don José María Varela, hacen de esta casa-palacio un verdadero museo etnográfico que todo el mundo puede visitar de forma gratuita, según lo solicitó María Paz Taboada en su última voluntad.