LA TRIBUNA ROBERTO DÍAZ EXPÓSITO | O |
28 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.IMAGÍNENSE el panorama de mis amigos de Monforte: once meses trabajando y ahorrando para irse de vacaciones a un apartamento de Salou. Como no quieren sorpresas, se van a una agencia de viajes que presume de ser la mejor. Además de firmar el contrato, tienen que dejar fianza. Hacen mil kilómetros con los críos y cuando llegan a Salou, se encuentran un apartamento donde el edredón de la cama tiene vida propia, las cortinas se caen si las tocas, el somier parece un vestigio arqueológico y la nevera está inutilizada. Mis amigos, como es lógico, protestan en la agencia de conacto; les ofrecen cambiarse a otro apartamento, pero de una categoría que no es la pactada. Así que esperan que les arreglen el enchufe de la nevera, procuran no tocar las cortinas, desalojan el arma bacteriológica en que se estaba convirtiendo el edredón y pasan como pueden sus vacaciones. Ya de vuelta en casa, en la agencia, líder del mundo mundial, les dicen que no les queda más que escribir una carta de queja, pero que no les descuentan ni una perra. Así no me extraña que el tal Curro desapareciese.