El origen de las antiguas fiestas patronales de Monforte está asociado a dos reliquias que fueron legadas al Colegio de la Compañía por su fundador, el cardenal Rodrigo de Castro. Al parecer, formaban parte de la colección de piezas sacras que tenía en el palacio arzobispal de Sevilla. Se trata de una santa espina y un lignum crucis, es decir, una astilla que supuestamente procedía de la cruz de Cristo. Estas reliquias se han guardado tradicionalmente en una de las capillas de la iglesia de Nosa Señora da Antiga. No es fácil saber cuándo comenzaron a celebrarse estos festejos, pero es muy posible que tuviesen una antigüedad de varios siglos. No hay que descartar, incluso, que se remontasen a la época en que terminó la construcción del monumental colegio, en la primera mitad del siglo XVII. Una de las notas propias de la fiesta era la gran profusión de fuegos de artificio, dado que en Monforte existieron varias fábricas pirotécnicas.