Un día de romería y devoción

Carlos Cortés
carlos cortés CHANTADA / LA VOZ

CHANTADA

La puerta del santuario de Cadeiras, tras una de las misas.
La puerta del santuario de Cadeiras, tras una de las misas. c. castro< / span>

Miles de personas participan en las fiestas de O Faro y Cadeiras

09 sep 2014 . Actualizado a las 01:08 h.

Chantada y Sober celebraron ayer de nuevo las tradicionales romerías del 8 de septiembre. Poco importó que esta vez el día de los Remedios fuese uno de los más desapacibles del verano. Miles de personas llenaron la cumbre del monte Faro y el santuario de Cadeiras, en fiestas en las que lo lúdico se mezcla con lo religioso.

En coche, andando, de rodillas... En el caso de la romería de la virgen de O Faro, cada uno elige de qué manera prefiere subir. Los fieles que tenían algo que agradecer o que pedir optaron por la más difícil. Ellos suelen aprovechar las primeras horas del día, pero ayer era posible ver devotos arrodillados completando el último tramo de la subida cerca del mediodía.

En la explanada de lo alto del monte se celebraron misas de manera continua a cada hora en punto desde las ocho. La más multitudinaria fue la última, la de la una. Como siempre, reunió sobre todo a personas llegadas de las dos faldas de este monte que separa las comarcas de Chantada y O Deza. La oficiaron sacerdotes de diferentes parroquias, a cubierto de la amenaza de lluvia bajo la construcción levantada hace años a unas decenas de metros de la capilla. Este año, los cofrades no tuvieron que recurrir a los habituales soportes portátiles para sostener la imagen de la virgen durante la ceremonia, el momento en que cientos de los presentes cuelgan billetes de la imagen religiosa. Estrenaron unas piezas de granito que quedarán colocadas de forma permanente sobre la hierba al lado del altar.

Aunque el día de las multitudes fue ayer, fiesta local en Chantada, todo empezó realmente el domingo, con la subida a la capilla de la imagen de la virgen. Y no terminará hasta hoy con la bajada, después de que a las cinco de la tarde se oficie en la cima la última de las catorce misas programadas para estos tres días de romería.

Los pendellos reconstruidos

En el caso de Cadeiras, el mal tiempo hizo que los pendellos de piedra cubiertos que cierran uno de los lados del santuario fuesen más necesarios que nunca. Su reconstrucción, después de que un pino derribado por el viento los destrozase este invierno, llegó a tiempo para la fiesta. Decenas de personas los usaron para cobijarse de la lluvia durante la jornada de ayer. Como es habitual, la fiesta en este santuario de la parroquia de Pinol se fue animando a medida que avanzaba la mañana. Las misas aquí no son tan madrugadoras como en el monte Faro y empiezan habitualmente a las once de la mañana. La asistencia de fieles fue incrementándose hasta llegar al lleno total con la misa de la una y media, en la que tocó la banda de música de Sober. A su término, los grupos de familiares y amigos ocuparon sus sitios para comer en las casetas de piedra o bajo los árboles de los alrededores del santuario. La fiesta se prolongó durante toda la tarde, aunque aguada por la lluvia, que en ocasiones cayó con mucha intensidad. Igual que en el caso de Chantada, la fiesta en Cadeiras continuará hoy, aunque ya con menos público -ayer era fiesta local-. Habrá misa solemne a la una y media y sesión vermú y verbena con la orquesta Compostela.

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