Miles de devotos acudieron a O Faro

CHANTADA

El sur de la provincia vivió ayer una jornada de fiesta con las romerías de Cadeiras, Chantada, Quiroga y Sarria, para honrar a la Virxe dos Remedios y Santa María

09 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El de ayer fue un día de devoción y festejos. Miles de personas asistieron a las numerosas romerías que se celebraron durante toda la jornada de ayer en el sur lucense, en honor a la Virxe dos Remedios y Santa María. El buen tiempo ayudó también a que se multiplicaran las familias y grupo de amigos que decidieron pasar un día al aire libre.

Sin duda, la fiesta más multitudinaria, este año aún más si cabe, fue la tradicional romería del monte de O Faro, que se celebra en el santuario dedicado a la Virxe dos Remedios, conocida como A Filla, situado sobre la cima más alta de toda la sierra. Hasta allí se desplazaron vecinos de Chantada, donde ayer fue festivo, y de distintos puntos de las comarcas cercanas, para realizar un acto de fe y para disfrutar de una merienda campestre.

También fueron muchos los que se acercaron a la fuente cercana al santuario para recoger un poco de agua, una costumbre que ahora se ha convertido en acto de fe.

Corriendo desde Chantada

Los oficios religiosos se sucedieron en el templo desde primeras horas de la mañana y fueron numerosos los creyentes que recorrieron de rodillas parte de la subida a la iglesia. Entre ellos, había un devoto muy especial, Roberto Faílde Delgado, un vecino de Chantada que realizó corriendo los 17 kilómetros que separan la capital del Asma del Monte do Faro, y encima, cuesta arriba. Este joven se ofreció a la Virgen para que su novia apruebe las oposiciones.

Los actos religiosos y las comilonas también fueron las protagonistas durante la romería de Os Remedios, en Cadeiras (Sober). Sobre la una y media tuvo la misa solemne, con procesión, pero en la iglesia se oficiaron actos religiosos desde primera hora del día. También es costumbre que los romeros se queden a comer allí al aire libre, y más en un día tan soleado como el de ayer.

Lo mismo sucedió en el alto de Cesar, en el municipio de Sarria, a donde acudieron cientos de fieles, muchos de ellos recorriendo a pie el camino que separa sus casas de la ermita. Las misas se sucedieron toda la mañana y después llegó la hora del almuerzo, unos en familia, y otros en grupos de amigos, que se quedaron, como cada año, hasta bien entrada la noche.