Un paréntesis de trece años

CHANTADA

El taller de empleo restauró el cruceiro de Bermún y colocó una nueva cruz aún sin recibir autorización de Patrimonio

07 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El cruceiro de Bermún ya está de nuevo en su lugar de origen, al lado de la iglesia románica. Puede parecer un hecho ordinario, pero no lo es tanto, ya que casi se podría afirmar que los últimos trece años de este cruceiro han sido más intensos y tormentosos que los siglos que lleva en pie. Y es que detrás de esta construcción de granito se esconde un relato de vandalismo, desapariciones y restauraciones.

El taller de empleo de Chantada se hizo cargo de la restauración del cruceiro de la parroquia chantadina de Bermún. Comenzaron a principios de este año y la última semana de junio ya estaba de nuevo en pie.

Pero para comprender toda la historia hay que remontarse a abril del 2004, cuando este periódico publicaba una imagen del estado en que se encontraba lo que quedaba desde hacía diez años del cruceiro de Bermún, que figura catalogado como bien de interés cultural en el planeamiento urbanístico de Chantada y en el inventario oficial de patrimonio histórico de Galicia. Sólo la base seguía en pie, había trozos de piedra rotos alrededor y faltaban piezas. A raíz de ahí, Patrimonio se interesó por la construcción y el Ayuntamiento se puso manos a la obra para recuperarlo.

Por aquel entonces, Manuel Diéguez era concejal de Cultura, y cuenta que pusieron todo el empeño en recuperar las piezas del cruceiro. «As pezas estaban na casa dun veciño da parroquia, pero a cruz nunca a puidemos atopar por máis que buscamos, probablemente alguén a roubou hai anos», explica.

Los trabajos de restauración fueron complicados. Araceli Gómez era la directora del taller de empleo y explica que no disponían de ninguna documentación ni fuentes sobre el estado en el que se encontraba el cruceiro antes de ser derribado. Para restaurarlo se basaron en la observación y el estudio de los cruceiros que hay en la zona, la mayoría muy sencillos, y en la poca documentación que encontraron en la Casa da Cultura de Chantada.

Trabajaron veintiséis alumnos de albañilería y cantería, un aparejador, un administrativo, un profesor de compensatoria y el monitor de cantería Primitivo Lareu, músico y escultor de Chantada.

Trabajos de limpieza

Antes de realizar la restauración, el taller de empleo redactó un proyecto para Patrimonio, quien marca las pautas a seguir. Gómez explica que Patrimonio sólo autorizó la limpieza de las piezas existentes, pero con unas condiciones muy estrictas. Los trabajos consistieron entonces en la limpieza de la base, en escalones, que estaba desplazada, según explica Lareu. El fuste liso también estaba roto en tres partes, que fueron reparadas en el taller.

Por otra parte, el taller elaboró un capitel liso y una cruz en granito, sencilla y con un bisel en las puntas, «como todos os da zona», explica Lareu. Las partes nuevas están bien diferenciadas de las originales, como marcan las normas de Patrimonio. Sin embargo, no disponen de un permiso para colocarlas. Gómez declaró que habían solicitado la autorización de Patrimonio, que le habían enviado el proyecto para la cruz y que luego le habían remitido fotografías del resultado final, pero este organismo nunca les respondió.

Dicen que «el que calla, otorga», y lo cierto es que con permisos o sin ellos, el cruceiro de Bermún vuelve a custodiar el camino y la entrada de la valiosa iglesia románica.