Entrevista | Araceli Gómez El taller de empleo se propone reconstruir el cruceiro que fue encontrado derribado en una parroquia. La falta de referencias sobre su forma original dificulta la tarea
16 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Araceli Gómez dirige la escuela taller de Chantada, que empezó a trabajar el pasado mes de junio. Los más de cuarenta alumnos y monitores del centro, que imparte albañilería-cantería y jardinería, tienen muy avanzada la rehabilitación del molino de la Alameda y se disponen a empezar en el afirmado de los petos de ánimas que están más deteriorados y en la reconstrucción del cruceiro de Bermún, que lleva años derribado y del que se ha perdido la cruz. -¿Van cumpliendo los plazos con todas las obras que tenían previstas? -Vamos bien, aunque siempre se puede ir mejor. Al molino de la Alameda le falta únicamente el pavimento interior, una parte de la limpieza del canal y un porche y piezas como la peneira, que vamos a fabricar nosotros mismos, porque no encontramos ningún carpintero que las quiera hacer. Y enseguida empezaremos con los petos de ánimas y los cruceiros. -Ésas son obras delicadas. -Necesitan una supervisión directa de Patrimonio. Por ejemplo, esperamos rehacer el cruceiro de Bermún, pero seguramente sólo podremos hacerlo en la parte del fuste y la base. La cruz original no ha aparecido y ni en Patrimonio ni aquí en Chantada hay constancia de cómo era exactamente. Queríamos construir una cruz, pero será difícil que nos dejen. Y con los petos igual. Podremos hacer limpieza y asentamiento, pero no más, a pesar de que a algunos les faltan piezas. -¿Es difícil compaginar la formación de los alumnos con el cumplimiento de los objetivos marcados para las obras? -Sí, porque tenemos que reservar un buen número de horas para la formación teórica general y específica de cada oficio. La verdad es que al principio pensaba que nos sobraría tiempo y que podríamos plantear más obras, pero ahora ya no lo tengo tan claro.