Reportaje | La ciudad da sus frutos
06 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Paran debajo del árbol. Miran atentamente el suelo. Se agachan y recogen una castaña. Muchos de ellos tienen ya unas bolsas de plástico donde guardarlas. Otros, sin embargo, las exhiben como un trofeo. Es la imagen que ofrecen estos días los alrededores de un castaño centenario de las Indias que se ubica en el parque Europa. Sus frutos no son comestibles, afirman estos recolectores de fortuna. Muchos de ellos son abuelos. Explican que los recogen porque, según la tradición del País Vasco, traen suerte. «Siempre que te los regalen. No vale cogerlos en el suelo», precisa María Ángeles Guinda. Muchos los regalan a sus nietos y familiares. Al tacto son parecidas a las castañas del país. La única diferencia es que aquí se trata de un fruto más grande. No es aplanado y con rabito, como la de Chantada o del Bierzo, que se venden asadas o transformadas en marrón glacé. Algunos incluso les han encontrado una función culinaria. José Díez Pérez afirma, mientras los mueve en su mano como Humphrey Bogart en el Motín del Caine, que su harina sirve para hacer pasteles. Cosa de la que discrepa Ángeles: «A mi me dijeron que si las comes te dan dolor de estómago». «Tiene tantas leyendas», concluye el hombre, que cuenta después que tradicionalmente se utilizaba como un potente remedio casero para «ahuyentar la polilla». Y para «dar de comer a los animales», asegura Encarna Gacio Gómez. Más vigilancia Piden vigilancia para este árbol centenario. «Deberían de cuidarlo», indica Ángeles Guinda. Afirma que el «pobre árbol» vive el frenesí de los vándalos. «Lo malo es eso. Le tiran piedras, botellas, palos. No hay derecho», se lamenta la mujer. Casi al mismo tiempo, vecinos de Elviña y de la avenida Salvador de Madariaga piden más respeto para los «machacados» castaños de su zona. La queja ha sido recogida por el PP que, entre otras preguntas planteadas al gobierno local, incluye la de si es consciente del deterioro de estos castaños y pide responsabilidades «para que no pase lo del Campo de Marte».