Crónica | Una tradición en peligro Inquietud en Chantada por el retraso de la prometida reunión abierta a todas las asociaciones para reactivar el emblemático desfile de carros del país
09 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?rimero iba a ser en otoño y después antes de que terminase el año. Ahora parece que de este mes no pasa. La reunión en la que el Concello de Chantada quiere consultar con asociaciones y agentes sociales qué hacer con el Folión de Carros se retrasa ya más de lo que parece dispuesto a admitir el concejal de Cultura, Manuel Diéguez, que ayer mismo logró que el presidente de la asociación de Amigos do Folión, Javier Rodríguez Medela, le prometiese que presentará en enero las cuentas en una asamblea de socios, el paso previo necesario para luego convocar la reunión abierta. La promesa de que habrá asamblea de la asociación organizadora del folión le llega al concejal de Cultura después de varios meses de insistencia. «O presidente dos Amigos do Folión argumentaba que non a convocaba porque non lle chegara a confirmación dunha subvención da Diputación», afirmó el edil. En cualquier caso, el anuncio es oportuno, porque el concejal había tomado la decisión de convocar la reunión sobre el futuro del folión este mes, independientemente de lo que hiciese Javier Rodríguez Medela. Manuel Diéguez confirmó que él estará en la asamblea de la asociación de Amigos do Folió, y no sólo como concejal de Cultura, sino sobre todo como socio. No quiere aclarar si prefiere que el actual presidente siga en su puesto o dimita, pero sí afirma que es necesario cambiar raíz el funcionamiento de este colectivo. «O que pasou este ano non foi unha casualidade, pero é que ademáis puido pasar antes», advierte. Lo que pasó este año es que el folion quedó reducido a un desfile de cuatro carros. Fue la menor participación de la larga historia de esta convocatoria, y también el toque de atención que hizo caer a muchos en la cuenta del declive de la convocatoria de más tradición de las fiestas de agosto. El fracaso fue especialmente doloroso porque llegaba en la edición en la que el folión estrenaba la condición de fiesta de interés turístico. El primer lunes tras el folión, Javier Rodríguez Medela buscababa explicaciones para lo ocurrido en un supuesto agotamiento de la generación de chantadinos que durante los últimos años había protagonizado el montaje de los carros. Pero también admitía un cierto desconcierto y sorpresa por lo ocurrido. «Nós non recibimos ningunha queixa», dijo. Entonces, no descartaba presentar su dimisión y anunciaba que reuniría a los socios de Amigos do Folión en quince días, sin esperar a la asamblea general anual, que se suponía que iba a celebrarse en el mes de diciembre.