Xavier Taboada dice que la comercialización directa de lácteos con la marca Icos llegará si hay mercado
08 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Sostén económico para la comarca. «Cerca del 80% de los ganaderos de la comarca de Chantada ya son socios de Icos. El sector resiste aquí como no ha sido capaz de hacerlo en otras comarcas que también tenían una gran tradición ganadera. En esta zona se da la circunstancia de que hay cada vez menos explotaciones agrarias, pero al mismo tiempo las que hay generan más actividad económica de la que antes había». Nuevas opciones de negocio. «La posibilidad de poner directamente en el mercado de los lácteros productos con nuestra propia marca está ahí. Somos conscientes de que se trata de un paso importante y complicado. Por un lado, hace falta un esfuerzo financiero importante, pero eso no sería un gran problema. Tal como está el precio del dinero y con las líneas de subvenciones públicas existentes, aludir a la falta de dinero para afrontar una ampliación empresarial parece una simple excusa. A mí me preocupa más saber si existe un mercado para nuestros productos, porque estamos hablando de un sector que está saturado y en el que hay una competencia muy fuerte. Estamos empezando a pensarlo, pero los socios deben saber que no tomaremos ninguna decisión sin tener antes un estudio serio sobre todas las posibilidases y sin estar seguros de que no corremos riesgos innecesarios». El mercado de la carne. «La carne representa ahora mismo sólo el 10% de la facturación total de Icos. Entre nuestros objetivos está trabajar para implantar la comercialización en vivo o en despiece. Tendremos que hablar con otras cooperativas que ya lo están haciendo. Las incógnitas de las «vacas locas». «En la crisis de las vacas locas se intentó matar moscas a cañonazos. Yo creo que las harinas cárnicas tienen un riesgo mínimo de transmisión de la EEb. Hay otros alimentos de mayor riesgo, como por ejemplo las golosinas, que llevan gelatinas. La gente de la carne pagó la papeleta porque no tienen ninguna influencia». Comunicación con los socios. «Tenemos que poner los medios para no apartarnos de los socios, porque al ser cerca de novecientos puede fallar la comunicación interna. Entre los asociados hay gente muy distinta entre sí. Hay gente joven que quiere presumir de gestión y está haciendo críticas y diciendo que por el mundo adelante hay cosas mejores. Lo cierto es que nosotros somos buenos y los demás tampoco son malos, pero es difícil hacerlo mejor». Diálogo con los ganaderos. «Nosotros nunca hemos ido a visitar a los paisanos pasra convencerlos de que se hagan socios. En la fase previa a la fusión conseguimos una subvención para nivelar el capital de las cuatro sociedades, de manera que ningún asociado tuviese que poner dinero extra para terminar el proceso». Lo que habría pasado sin Icos. «El final feliz del año posible fue posible en parte porque los socios estaban más maduros que en 1993. A eso ayudó que comprobasen que la crisis del sector de la que se advirtió cuando se intentó por primera vez la fusión efectivamente llegó. Si la fusión no se hubiese completado, alguna de las cuatro cooperativas, y estoy pensando en Cofaro, habría terminado por cerrar. En Cofaro había mucha gente de edad avanzada y faltaba disciplina de cooperativa».