El Apóstol se vino a Sarria

Lorenzo Lemos redac.monforte@lavoz.es

BÓVEDA

MACÍAS

Un grupo de peregrinos celebró en Sarria una pequeña fiesta para celebrar el día del Apostol y seis niños recibieron la primera comunión en la capilla de Rubián

25 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Y Santiago... que espere Y aunque ayer fue el día de Santiago no todo el mundo estaba en la ciudad compostelana para homenajear al apóstol. Y si no que se lo pregunten a todos los peregrinos que desde primera hora hacían cola en el albergue de Sarria para descansar de la caminata. Y como ellos no pudieron llegar a tiempo a la fiesta, la fiesta vino con ellos. Por la tarde un nutrido grupo de caminantes se reunió en la plaza para cantar bailar y exhibirse con el diábolo. Y así lo hicieron Antonio Giráldez y Javito Gómez , dos andaluces la mar de «salaos». Sin embargo, no todos tenían tantas ganas de juerga. Muchos de los romeros se habían levantado a las cuatro y media y más que en festejar el día de Santiago pensaban en descansar. También preferían reposar un grupo de peregrinos de Madrid , Jaén y Milán aunque uno de ellos, Ignacio García , en un alarde de sinceridad confesaba que «yo un vinito sí que me tomaba». En definitiva, que los peregrinos que estaban ayer en Sarria no se mostraban demasiado preocupados por no haber ido a felicitar al apóstol y es que, según afirmó uno de los caminantes, «con lo que me duelen los pies, Santiago puede esperar». Una comunión muy concurrida En la capilla de Rubián no cabía ni un alma ayer por la mañana. A las doce del mediodía, una multitud de familiares y amigos se dieron cita en la iglesia para acompañar a los niños que acudieron a recibir la primera comunión. Nada más y nada menos que seis pequeños recibieron el sacramento. Entre ellos se encontraba la hija del alcalde de Bóveda, José Manuel Arias. El inusual número de pequeños que festejaba la comunión explica la gran cantidad de gente se reunió en el lugar. El templo no podía dar cabida a todos los asistentes y algunos tuvieron que conformarse con quedarse en la puerta. Pero seguro que nadie se quedó sin la fiesta que tuvo lugar después de la ceremonia religiosa. Como no podía ser de otra manera, hubo regalos para los protagonistas del día y tarta para todos. Una ocasión perfecta para reunir a toda la familia y disfrutar de una alegre jornada.