Los vecinos de una aldea de Pobra do Brollón siguen practicando el secado de frutos al estilo tradicional El proceso se lleva a cabo durante 15 días
29 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La aldea de A Veneira de Roques, en Pobra do Brollón, es uno de los escasos lugares del sur lucenses donde todavía se sigue practicando el secado de castañas al estilo tradicional. En el domicilio de la familia Rivera comenzó esta semana el peculiar y laborioso proceso, que se prolonga normalmente durante unos quince días. Las castañas recogidas en los soutos de la zona se colocan sobre el caniceiro, una plataforma de tablas situada a unos dos metros del suelo. Por debajo se enciende una hoguera, alimentada con madera gruesa y bien seca, que deberá permanecer encendida día y noche hasta que acabe el secado. Es preciso evitar que el fuego sea demasiado intenso, a fin de que las castañas no lleguen a cocerse. Cada dos días hay que remover las castañas para que el secado sea uniforme. Al cabo de quince días, se comprueba si las castañas están bien secas y crujientes y, en tal caso, se procede a la pisa . Las castañas se meten en un saco que dos personas sacuden contra un cepo de madera para que la cáscara se desprende. A continuación, se sacuden con una especie de bandeja, denominada bandoxo, para completar la limpieza. A continuación solían guardarse en un arca de madera, pero en la actualidad ésta ha sido sustituida por un moderno congelador. Variedades En A Veneira se conocen diversas variedades de castañas, denominadas vérdeas, vermellas, luguesas y falpós. Las castañas vérdeas son las más apreciadas por su calidad y sabor y también son las que se utilizan preferentemente para secar y conservar.