La confederación hidrográfica se dispone a cerrar el plazo de alegaciones y deberá decidir si el viaducto garantiza el flujo de caudal que exige la normativa
02 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La exposición pública del expediente de autorización para la construcción del nuevo puente sobre el Cabe en Monforte encara esta semana su recta final. Concluido el plazo de consultas, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil decidirá sobre la idoneidad de la obra en lo relativo a sus competencias. O lo que es lo mismo: determinará si la infraestructura proyectada en el paseo del Malecón garantiza el flujo del agua incluso en episodios extremos de crecidas. Las exigencias de la normativa sobre capacidad hidráulica aumentan y con ellas sube de altura la plataforma del futuro viaducto. El alcalde, sin embargo, descarta un problema de impacto visual. «A pasarela de madeira está máis alta do que vai estar a ponte de ferro», asegura José Tomé.
El nuevo puente cuenta ya con el visto bueno de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta, autorización que se hace necesaria por tratarse de una obra que afecta a la zona de respeto situada en los límites del casco histórico de Monforte. Para que el proyecto pase de los trámites relativos a los permisos a la fase definitiva de ejecución solo resta la autorización del organismo responsable de la cuenca Miño-Sil. Los detalles de la financiación del puente, que costará algo más de cinco millones de euros, todavía no trascendieron. Pero el alcalde insiste en que el gasto no será un obstáculo. «A situación económica do concello —señala— é moi boa e permite facer investimentos importantes ou cofinancialo en convenio con outras administracións».
Tomé hizo estas afirmaciones en respuesta a la oposición durante el último pleno municipal, en el que se autorizó inyectar 1.725.000 euros de remanentes al actual presupuesto. La propuesta del equipo de gobierno no detalla si parte de ese dinero servirá para activar la ejecución del puente del Malecón. Las principales actuaciones comprometidas —150.000 euros para la redacción del plan de urbanismo y otros tantos para un parque canino— dejan en todo caso un amplio margen de maniobra con esos recursos extras.
Cuestión de prioridades
Los remanentes se incorporan al presupuesto local, según indica el equipo de gobierno, para atender actuaciones consideradas prioritarias. Un calificativo que, desde la óptica de la oposición, no se puede aplicar al nuevo viaducto abierto al tráfico que ocupará el lugar de la pasarela del Malecón. El BNG entiende que la peatonalización del puente viejo, objetivo último de la obra, se podría conseguir reorganizando el tráfico, con lo que se evitaría «unha transformación irreversible nunha das zonas máis valiosas da cidade». «Vanse gastar cinco millóns de euros nun mamotreto de catorce metros e estragar o Malecón», sostiene, por su parte, Esperta Monforte.
En cuanto al PP, introdujo en el pleno un tercer factor al margen del coste y el posible impacto de la obra. «Vaise facer sen estudos sobre o que suporá o peche da ponte medieval en negocios e veciños no centro da cidade», avisa la portavoz de este partido Katy Varela. No es, en realidad, un argumento nuevo. Fue el caballo de batalla de la plataforma ciudadana que echó atrás en el 2005 una reordenación del tráfico encaminada a peatonalizar el puente viejo. Aquella opción se puso sobre la mesa después de que un informe de Patrimonio alertase del avanzado deterioro que estaba sufriendo como consecuencia del paso de vehículos.
El alcalde echa mano del informe favorable de este departamento de la Xunta para desautorizar las críticas sobre un impacto negativo del nuevo viaducto. Después de meses de consultas para adaptar el proyecto a la normativa hidrológica, cree que el pronunciamiento de los técnicos de la confederación hidrográfica también será positivo. «É unha gran obra —afirma— que fará peonil a ponte vella, mellorará as comunicacións no centro e recuperará a imaxe urbana da ponte de ferro que forma parte da nosa historia».
El contenido de algunas alegaciones y lo que incumbe a los técnicos
La plataforma Salvemos o Malecón puso un modelo de alegaciones a disposición de los vecinos que quieran plantear objeciones al expediente que sometió a información pública la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. Los tres partidos de la oposición municipal avanzaron en el último pleno que presentarán reclamaciones ante ese organismo. Esperta Monforte hizo público ayer el contenido de las suyas. Esta formación sostiene que se pide autorización para un «atentado medioambiental e urbanístico» al paseo del Malecón y a la zona histórica del barrio de Ramberde.
Desde su punto de vista, la construcción del nuevo puente supondría una «deshumanización de la zona», por la «aniquilación de máis de 16 árbores nun entorno único de Monforte» y la construcción de rampas de hasta tres metros de altura «fabricando un muro artificial que estraga a esencia do Malecón». En última instancia, advierte en referencia al proyecto que «se camiña no sentido contrario ao cambio climático» al fomentar «a utilización dos coches e o chapapote como consigna de urbanismo».
La autorización de la demarcación hidrográfica, no obstante, no está supeditada a cuestiones relativas al impacto urbanístico del proyecto del nuevo puente y sus conexiones con el Malecón y las calles Corredoira y Santa Clara. Los técnicos de este organismo evaluarán única y exclusivamente si el diseño del viaducto garantiza el flujo de agua que exige la ley para evitar que haya retenciones en caso de crecidas.