La presencia de niños ataviados para la fiesta es una garantía de futuro
17 feb 2026 . Actualizado a las 16:20 h.Al cielo le dio igual que ayer fuese el día grande del Entroido Ribeirao y en las parroquias de Chantada más cercanas al Miño estuvo lloviznando toda la tarde. No importó, porque los volantes, peliqueiros y maragatos salieron igual en Santiago da Riba. Y se atrevieron incluso a sacar el pucho, el sombrero enorme y pesado hecho de cintas de colores que es la estampa más característica de este carnaval popular, hoy fuerte pero no hace tanto parecía en peligro de extinción.
Porque hubo un tiempo en el que el Entroido Ribeirao amenazaba ruina. Su declive parecía imparable hasta que las tres o cuatro parroquias de Chantada en las que todavía se celebraba se empeñaron en no dejarlo morir. De aquel empeño hace ya cerca de cuarenta años y puso en marcha un renacimiento que no fue fácil y que por momentos parecía desfallecer. Básicamente por falta de gente. Ya no es el caso. Hace tiempo que la fiesta no se celebra más que en la parroquia de Santiago da Riba, pero ahora ya nunca parece que falte gente.
Junto con los volantes adultos siempre buscan su sitio los infantiles, niños con trajes y cintos de campanillas para ellos que en la asociación que organiza el Entroido Ribeirao ven como la mejor garantía para el futuro de esta fiesta.
Ayer volvieron a salir con los mayores. Aparecieron puntuales a las cuatro de la tarde junto a la iglesia. Allí se les sumaron los peliqueiros, que tienen que escoltar al pucho en su subida por medio de las huertas hasta el campo de O Moredo. Allí empieza realmente la fiesta, con las representaciones satíricas de los mecos que hacen que el Domingo de Entroido dure toda la tarde.
La víspera del Domingo de Entroido, los volantes y peliqueiros de Santiago da Riba abrieron el sábado el desfile de carnaval que se celebró en Chantada. Participaron en total alrededor de seiscientas personas, que recorrieron las calles de la localidad en un ambiente festivo, animado por el tiempo apacible y sin lluvia. Hubo comparsas de O Saviñao, Monforte, Maside, O Carballiño, Vilamarín y Rodeiro.