El pívot de 18 años y 2,02 metros jugó su mejor partido ante el Universidad de Oviedo
05 dic 2023 . Actualizado a las 19:01 h.En el éxito del Ucoga Seguros CB Chantada con más de dos décadas como equipo de la liga EBA tiene mucho que ver la filosofía que aplica su entrenador, y no solo a nivel de juego, sino a la hora de confeccionar sus plantillas.
A Alberto Fafián nunca le tembló el pulso a la hora de jugársela con los más jóvenes. Y ese ejemplo lo representa a la perfección Manu Ruano, que con tan solo 16 años fue el jugador más joven en debutar en la EBA con el CB Chantada.
Debutó en la campaña 2021-2022. Fue en la primera jornada de liga ante el Claret. En aquel partido estuvo en la cancha dos minutos y 38 segundos. Con el paso de las jornadas y de las campañas —cumple la tercera en el equipo chantadino—, el joven pívot fue tomando cada vez más protagonismo.
El pasado sábado ante el Universidad de Oviedo firmó, sin duda, su mejor partido. Ruano fue importante en la victoria de su equipo ante la escuadra asturiana. Anotó 6 puntos, capturó 18 rebotes, robó un balón y dio 7 asistencias. Unos registros para enmarcar y que hicieron que obtuviera una valoración de 29. Y tan solo con 18 años.
Ruano acabó satisfecho con su actuación, pero fiel a la humildad que lo caracteriza, resta trascendencia al rendimiento individual, priorizando el equipo. «Estoy contento, sobre todo porque con mi aportación ayudé al equipo. Y para eso estoy aquí», dice Ruano
El joven jugador agradece a Fafián toda la confianza que ha depositado en él. Considera al técnico chantadino fundamental en su carrera. «Si tienes su confianza te va a dar minutos, pero para ello tienes que esforzarte en los entrenamientos. Te ayuda y te da consejos para seguir progresando. Fafián sí se la juega con los jóvenes», afirma el pívot.
A Manu el baloncesto le viene en los genes. Su padre, Valentín Ruano, fue todo un referente del básquet gallego. Estuvo trece años en la élite y pasó por OAR Ferrol, Leyma y Breogán. Tan solo estuvo una campaña en el Gran Canaria. Pero lo curioso es que a Manu el primer deporte que le suscitó interés fue el fútbol, por el que se inclinó cuando estudiaba en los Salesianos. «Sí, mi pasión era el fútbol. Se me daba muy bien, jugaba de portero», señala.
Todo cambió a raíz de una conversación con su padre. Este lo emplazó a probar en el baloncesto. Y así lo hizo de la mano de Cris Seijo, toda una referencia en el básquet lucense, que falleció en el 2018. A Manu le gustó el baloncesto, y decidió dejar el fútbol para entregarse al deporte de la canasta. Comenzó en el Cidade de Lugo, equipo en el que estuvo cuatro temporadas. Desde ahí saltó al Estudiantes, donde jugó tres campañas, y después fichó por el Ensino, una sabia y acertada decisión, que le permitió llegar al CB Chantada.
Máxima ambición
Por lo que respecta a la temporada del equipo, este pívot de 2,02 metros la valora positivamente. «Estamos en una excelente dinámica, porque lograr ocho victorias seguidas no es fácil. Pero no nos conformamos, queremos diez», puntualiza.
A la hora de hablar de objetivos, Ruano es claro. «Vamos a por la fase de ascenso. Así de claro», asegura
A la pregunta que cuáles son sus objetivos en el apartado individual, Ruano dice: «El básquet me gusta mucho e iré hasta donde me lleve».
El pívot del CB Chantada también da importancia a los estudios. Estudia un ciclo de mantenimiento de aeronaves. Está claro que es un hombre de alturas.