Pallín, el líder del Lemos de los 60

luis conde MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

El defensa, que salió de la cantera del Arenas, estuvo diez temporadas en el equipo monfortino

27 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Manuel Pallín Rodríguez fue una institución en el fútbol local. Vistió la camiseta del Lemos durante dez temporadas, donde fraguó sus dotes de auténtico líder. El monfortino siempre fue la prolongación de los entrenadores en el campo. Salió de la cantera del barrio de Carude, cuna de grandes futbolistas, entre los que destacaron Cervera, Tolín, Mosquito y Torres. Sus primeras patadas al balón las dio junto a la capilla de San Lázaro. «Xogabamos con pelotas de coiro que cando se mollaban pesaban seis kilos. Eun pintabas para que non chuparan a auga», recuerda Pallín.

Con 14 años fue el artífice del relanzamiento del Arenas. Aquí estuvo cuatro temporadas y logró el campeonato de Monforte en la liga de barrios. Pallín siempre tuvo buen ojo para descubrir talentos, y si bien el Arenas lo componían futbolistas del barrio de Carude, él lo reforzó con jugadores como Gay, Lillo y Caíto.

Las grandes actuaciones de Pallín en el Arenas despertaron el interés del Club Lemos, que lo fichó siendo Toledo padre el presidente. Tenía 18 años, pero la mala suerte se cebó con el defensa monfortino, ya que antes de empezar la temporada rompió la tibia. Ante esta situación, el Lemos se negó a tramitarle la ficha, lo que impidió que pudiera ir a un traumatólogo para tratar esta grave lesión. «Fun á Pena, onde estaba o maciñeiro do Chao do Fabeiro, e grazas a el recupereime, pero estiven medio ano na cama, e o outro medio xoguei co Arenas de porteiro. Curei a perna poñéndoa ao sol», añade.

Después le tocó hacer la mili en A Coruña. Allí fichó por el Español, un equipo puntero de la ciudad herculina. «Aí fíxenme futbolista e aprendín todo o que sei», dice. Con este equipo jugó un partido en Riazor. Solo estuvo una temporada, pero quedaron tan agradecidos, que al final le concedieron la insignia de oro.

Regreso al Lemos

La siguiente parada fue el Ourense. El entonces entrenador, Soria, lo requirió para probar por el Ourense Atlético, y allí fue. Pero cuando se enteraron en el Lemos, el presidente, Toledo, se desplazó a Castro Caldelas -aquí trabajaba Pallín- para reprocharle que no hubiera priorizado al Lemos. «Eu xustifiquei a miña decisión en que ninguén do Lemos me chamara, pero finalmente viñen para Monforte», afirma.

Esa decisión pudo cambiar su destino, ya que de apostar por el Ourense habría podido llegar a Segunda División. La posición natural de Pallín fue la de defensa. Primero lo hizo como lateral derecho, pero acabó como central, aunque también se prodigó en mediocampo y de extremo. Hacía un tándem espectacular con Quico. «Os que eramos máis torpes e brutos metíannos na defensa. Eu ía moi ben de cabeza, era expeditivo e físicamente estaba como un portento», asegura.

Debutó con el Lemos en Betanzos en el partido ante el Brigantium. «Xogar no Lemos era o máximo, e eu chegaba ben preparado do Español. Daquela levabamos a única equipación que tiñamos para a casa, onde a lavaba e cosía a miña nai. Enseguida se gastaba, e cando un contrario nos tiraba por ela nalgún partido quedabamos desnudos», indica.

También recuerda que en algunas ocasiones se clavaban las puntas de los tacos en los pies . «E así había que xogar», afirma.