El románico que emergió del Miño

Una investigadora publica la primera monografía sobre el traslado piedra a piedra de las iglesias que iban a cubrir los embalses de Belesar y Os Peares

Desmontado de la antigua iglesia de Santo Estevo de Chouzán, en el año 1955
Desmontado de la antigua iglesia de Santo Estevo de Chouzán, en el año 1955

MONFORTE / LA VOZ

La construcción de los embalses de Os Peares y Belesar, entre los años 50 y 60 del pasado siglo, obligó a trasladar piedra a piedra tres iglesias románicas de la Ribeira Sacra. Los templos de Santo Estevo de Chouzán y San Xoán da Cova, ambos en el municipio de Carballedo, y San Xoán de Portomarín, se levantan en enclaves diferentes de los que ocupaban originariamente. Fue una intervención con un único precedente en España: la reubicación del templo visigodo de San Pedro de la Nave (Zamora), afectado por el pantano de Ricobayo en el río Esla. En el caso de Portomarín la iglesia de San Xoán se trasladó junto con la totalidad del poblado en una iniciativa sin precedentes en Europa.

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El románico que emergió del Miño