Adiós al mercado de los domingos en el Parque dos Condes

El alcalde decide mantener la suspensión del permiso de forma indefinida

Imagen de archivo del mercadillo dominical en el Parque dos Condes
Imagen de archivo del mercadillo dominical en el Parque dos Condes

Monforte / La Voz

Ya es definitivo: el Ayuntamiento de Monforte no va a autorizar la vuelta del mercadillo de los domingos en el Parque dos Condes. Su celebración quedó en suspenso con la declaración del estado de alarma, pero el Gobierno local mantuvo la prohibición incluso después de que ya se pudiesen celebrar las dos ferias mensuales en el mercado ganadero. Un informe de la secretaría general del Ayuntamiento solicitado por la alcaldía dice que sin una ordenanza que lo regule el mercadillo no se puede celebrar de formal legal.

En vista de este informe, el alcalde José Tomé ha decidido mantener la suspensión de este mercado de forma indefinida. En su decisión, el alcalde se remite en exclusiva al informe técnico, sin ninguna otra consideración. Los portavoces municipales explican que según el documento entregado por la secretaría municipal ese mercado callejero «carece de regulación e autorización municipal, tanto para a ocupación do dominio público, xa que o lugar no que se celebra é titularidade do Concello, como para o propio exercicio da actividade de venda ambulante».

En el Ayuntamiento recuerdan que en Monforte no hay una ordenanza que regule la celebración de este mercadillo. Y añaden que los vecinos ya tienen la posibilidad de comprar los productos que habitualmente se pueden encontrar en los puestos de venta ambulante, porque en el municipio se celebran dos ferias al mes en el mercado ganadero, los días 6 y 24.

Una pérgola para la lluvia y una ordenanza que nunca llegó a existir

Desde los inicios de este mercadillo, los Gobiernos municipales de Monforte que se han sucedido en estos últimos diez años han manifestado en diferentes ocasiones su voluntad de regularlo mediante una ordenanza específica. En los últimos años de Severino Rodríguez como alcalde, el mercado alcanzó una regularización de hecho, porque el Ayuntamiento construyó una pérgola en el lateral del parque más próximo a la calle Cardenal que permitía a los vendedores guarecerse en caso de lluvia y les daba sombra cuando el calor apretaba. Pero a pesar de todos los anuncios en este sentido, la ordenanza no llegó cuando gobernaba el anterior alcalde. Y ahora, cinco años después de la primera investidura de José Tomé tampoco hay ordenanza, y en la decisión de mantener en suspenso este mercado los portavoces municipales no dicen nada sobre la posibilidad de redactarla.

El mercado dejó de celebrarse el pasado mes de marzo por razones sanitarias, como todos los demás. La población se confinó para frenar la propagación del coronavirus y cualquier actividad en la calle estaba restringida únicamente a los sectores considerados esenciales, y la venta ambulante no tiene esa consideración. A mediados de mayo empezó la desescalada de las medidas de excepción adoptadas en los peores momentos de la emergencia sanitaria y la Xunta dio carta blanca a los ayuntamientos a la autorización de nuevo de las ferias y mercados callejeros, pero con restricciones. En aquellos momentos, solo se permitía la instalación de puesto de venta de productos agroalimentarios.

Los vendedores querían regularlo

El mercado de los domingos en el Parque dos Condes se celebra de manera informal desde hace cerca de diez años. Es informal porque no hay ninguna regulación municipal que lo regule. Nació como una iniciativa espontánea de un grupo de vecinos que imitaban los mercados callejeros de este tipo que son habituales en diferentes países de Europa y del mundo. Entre sus primeros promotores había alemanes e ingleses que importaron la idea de sus países de origen.

Lo que se vendía en aquellas primeras ediciones de este mercado eran exclusivamente artículos de segunda mano de los que los vendedores se querían deshacer y productos de huerta cultivados por ellos mismos. El mercado funcionó, atraía cada vez a más compradores y eso lo hizo crecer en número de puestos y en diversidad de artículos a la venta. Entre los vendedores hay muchos convencidos desde hace tiempo que es preciso regularlo de alguna manera para acotar qué es lo que se puede vender y qué no. En el punto de mira están desde hace tiempo los puestos que replican los que se pueden encontrar en cualquier feria regulada, ropa incluida. Muchos recuerdan todavía que en pleno apogeo del mercado un domingo llegó a instalarse junto a la pérgola del parque un puesto de venta de ruedas. El espíritu de los primeros vendedores no era ese.

Hace cerca de un mes, un grupo de vendedores habituales se entrevistaron con el alcalde para pedirle que volviesen a autorizarlo. Iban con una propuesta de regulación que incluía un veto a «la venta de productos nuevos o adquiridos para la venta minorista». A esos vendedores les parece bien que el Ayuntamiento Les parecería bien que se limitase el permiso para instalarse cada domingo en el parque, de manera que solo puedan hacerlo los que ofrezcan el tipo de producto con el que se puso en funcionamiento este mercado en el 2011. En su propuesta, mencionaban de forma explícita la posibilidad de que el Ayuntamiento impida «la venta de productos nuevos o adquiridos para la venta minorista». El alcalde los emplazó a esperar a ver qué decía el informe que estaba preparando la secretaría general del Ayuntamiento.

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