Con mascarillas, pero al tajo

Los obreros que trabajan en la calle Cardenal de Monforte volvieron ayer al trabajo. Las obras iban a terminar esta semana, pero finalmente acabarán la que viene

Los trabajadores de las obras de la calle Cardenal llevan mascarillas desde ayer
Los trabajadores de las obras de la calle Cardenal llevan mascarillas desde ayer

monforte / la voz

Tenían ocho semanas para levantar las 5.000 piezas de granito del pavimento de la cale Cardenal y colocarlas de nuevo. El plazo no era arbitrario, sino que estaba pensado para que la calle más transitada del centro de Monforte estuviese en condiciones cuando en Semana Santa se celebrase la Festa Medieval de Monforte. Pero la crisis de salud pública provocada por la epidemia de coronavirus lo ha alterado todo. Para empezar, la Semana Santa no va a traer a miles de turistas y el Domingo de Resurrección no habrá Festa Medieval. A pesar del parón general, las obras siguen, pero van a terminar un poco más tarde.

El sector de la construcción no es uno de los paralizados por el decreto que aplica el estado de alarma, así que los obreros que trabajan en el Cardenal llegaron este lunes al tajo a primera hora de la mañana, igual que siempre. Pero había algunas diferencias. La mayoría de ellos vienen a diario desde Lugo y hasta ahora eran trasladados en un transporte colectivo fletado por su empresa, la constructora Ovisa. Desde ayer, los que no se quedan a dormir en Monforte, que alguno también hay, tienen que ir y venir en sus coches particulares. Cada uno en el suyo, nada de compartir. Además, los encargados les han repartido a todos mascarillas y los han instruido para que traten de mantener una distancia mínima entre unos y otros.

Además de esas medidas básicas de autoprotección, su horario de trabajo ha cambiado. Ya no es de mañana y tarde, sino que lo concentran por la mañana. «Non queda máis remedio -dice uno de ellos-, porque non hai ningún sitio onde comer ao mediodía».

Menos gente en la zona de obras

En el lado bueno, el cierre generalizado de comercios y cafeterías les ha facilitado las cosas. La calle Cardenal es normalmente la de más movimiento de transeúntes de Monforte, y estas obras fueron planificadas para convivir con el trajín diario de gente entrando y saliendo de portales y negocios. La situación ha cambiado radicalmente desde este lunes. De los más de treinta establecimientos que hay en el tramo en obras, ayer solo estaban abiertos cuatro: una farmacia, un estanco, una oficina de Abanca y una gestoría.

Las obras empezaron el 27 de enero y el compromiso de la empresa adjudicataria era terminarlas en ocho semanas. Esa octava semana es la que empezó ayer. La necesidad de trabajar con más precaución hará que duren un poco más. En todo caso, en la empresa están convencidos de poder terminar en algún momento de la semana que viene. Justo a tiempo para el Domingo de Ramos, y más de una semana antes del de Resurrección, aunque eso ahora ya no importa gran cosa.

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