Solidez funeraria a prueba de incendios

Un tanatorio de Monforte aparece en la lista gallega de empresas mejor gestionadas. Su gerente advierte que el bum que vivió el sector hace veinte años queda ya muy atrás

Paz Fernández Campo es la gerente del Tanatorio Monforte, fundado a finales de los noventa
Paz Fernández Campo es la gerente del Tanatorio Monforte, fundado a finales de los noventa

monforte / la voz

Ingresos, liquidez, productividad y rentabilidad. Esos son los cuatro ingredientes que cocinan una empresa bien gestionada, según el criterio que aplica la Zona Franca de Vigo en sus anuarios Ardán. El Tanatorio Monforte está en ese ránking. Fue el primer tanatorio de Monforte a finales de los años noventa y aún hoy es el único que dispone de crematorio para los funerales con incineración. Fundado por dos matrimonios de Bóveda, la gestión está en manos de Paz Fernández Campo, la hija de una de las parejas fundadoras. Con 39 años de edad y diecisiete de experiencia en el sector, le parece que el bum de los tanatorios se ha terminado y que pronto pueden empezar los cierres. La gerente del Tanatorio Monforte confía en que su negocio aguante bien el repliegue que a su juicio se avecina en este sector. Y ella de resistencia sabe lo suyo, porque ha logrado que su otra empresa, una fábrica de ataúdes, sobreviviese en el 2017 a un incendio que destruyó sus instalaciones por completo.

Este tanatorio es uno de los tres que tienen actividad en Monforte. Empezó a funcionar en 1998 en unas instalaciones construidas en la calle Chantada, junto a la entrada principal del cementerio municipal monfortino. Era la época en la que surgían con facilidad nuevos tanatorios en las cabeceras de comarca, servicios que nacían para responder al imparable declive de los velatorios domésticos. Más de veinte años después, velar a un fallecido en casa es definitivamente cosa del pasado y los tanatorios ya no están solo en las localidades de referencia, sino que la mayoría de los municipios tienen ya al menos uno.

Los tres tanatorios de Monforte suman once salas de velatorio y distan mucho de estar ocupadas todas a diario. «Hoxe hai menos funerais e hai moitos máis tanatorios aos que ir», explica la gerente del Tanatorio Monforte. Paz Fernández no cree que los negocios funerarios radicados en las localidades de mayor tamaño, como Monforte, vayan a tener problemas a corto o a medio plazo, pero sí que habrá cierres entre los que se fueron instalando en los últimos años en los municipios pequeños. «En calquera aldea na que hai uns anos vivían corenta persoas, agora non hai máis que vinte, así que a actividade ten que baixar á forza», argumenta.

Los datos del informe Ardán

En cualquier caso, ellos mantienen una buena posición. Según los datos que maneja el anuario Ardán, el Tanatorio Monforte facturó 221.796 euros en el 2017. El valor añadido bruto o productividad por empleado es de 36.056 euros y su porcentaje de rentabilidad es de 6,57. La empresa tiene cinco puestos de trabajo.

La fábrica de ataúdes que fue destruida por el fuego en el 2017 sigue viva tres años después

A Paz Fernández Campo se le quemó en mayo del 2017 su otra empresa, la fábrica de ataúdes Cadagal. Sus instalaciones en el polígono industrial de Bóveda, el municipio del que proceden las familias fundadoras del Tanatorio Monforte, ardieron casi por completo. Los destrozos fueron tan grandes que no le quedó más remedio que demoler lo que había quedado en pie. Aquellas instalaciones no estaban aseguradas contra incendios. Le faltó poco para desistir y echar el cierre de aquella fábrica. Si no lo hizo, asegura, es porque sus clientes no le dejaron.

Casi tres años después, la fábrica de ataúdes Cadagal sigue viva. Las instalaciones que se quemaron eran irrecuperables, así que tuvieron que buscarle una ubicación alternativa y tuvieron que reducir el personal. Antes eran cinco en plantilla y ahora son solo dos. Los carpinteros y ebanistas, que antes forman parte de la plantilla de personal, ahora son externos a la empresa. Pero el caso es que siguen trabajando.

Paulatina recuperación

¿Cómo se recupera uno de un golpe así? Si decidió seguir, recuerda hoy la propietaria, es porque sus clientela -formada por pequeñas funerarias familiares de diferentes puntos de Galicia y de localidades próximas de Asturias y León- insistió en que no cerrase: «Dicíanme que ou me compraban a min ou a ninguén máis, que lles tiña que levar a caixa de onde fose». Así que siguió. La producción bajó al principio, pero ha ido recuperándose poco a poco.

Urnas degradables, maestros de ceremonias... lo que viene después de la incineración

Pero no todo baja en el sector de las funerarias. Hay productos concretos que tienen cada vez más demanda. Como la cremación. En el Tanatorio Monforte apostaron por este servicio y afrontaron la inversión necesaria para abrir en el 2005 el primero de Monforte. Quince años después, hacen unas 120 incineraciones al año, incluidas muchas acordadas con otras funerarias de la zona que les pagan por el uso de sus instalaciones cuando sus clientes lo demandan. Aproximadamente, un 30% de los funerales contratados directamente en el Tanatorio Monforte incluyen actualmente la incineración. Y es un porcentaje que no deja de crecer. «A incineración ten hoxe moita máis demanda que hai uns anos, é un segmento do negocio que crece claramente», explica Paz Fernández.

Así que la incineración asoma como una tendencia creciente, pero no es la única que se va perfilando. La responsable del Tanatorio Monforte cree que en los próximos años verán como se incrementa el número de entierros civiles y ecológicos. En estos momentos, en Monforte el 80% de los funerales son religiosos y el 20% civiles, pero estos últimos tienden a aumentar. También es todavía minoritaria, pero creciente, la demanda de ataúdes hechos de materiales ecológicamente respetuosos, incluidas las urnas para ceniza biodegradables. «Son aínda poucos os que os piden -explica Paz Fernández- e trátase case sempre de xente nova, que normalmente está máis conciencizada con estas cousas». Otras tendencias que ganan espacio son las de los funerales con música y los dirigidos por maestros de ceremonias. «Aquí de momento non hai mestres de cerimonia profesionais, así que normalmente fan ese papel algún amigo ou familiar da persoa falecida», agrega.

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