Los propietarios decidirán si los muros en tapial se conservan o no

La rehabilitación mediante esta técnica se limitará a las edificaciones protegidas


MONFORTE / la voz

Los plazos que manejaba inicialmente el gobierno municipal para la aprobación del plan especial de protección deberán ser revisados. La Dirección Xeral de Urbanismo, a la que fue remitido el documento el pasado mes de marzo tras su aprobación inicial, solicitó en los últimos meses diversa documentación complementaria. Hasta que termine de revisarse, no habrá visto bueno al ordenamiento del conjunto histórico por parte de la Xunta.

Urbanismo no pone pegas, en todo caso, a la redacción de plan especial en lo relativo a las construcciones con muros de tierra o tapial. La conservación o no de esta técnica edificatoria quedará en manos de los propietarios que realicen obras de rehabilitación, con la salvedad de las edificaciones con el nivel de protección más elevado.

La dirección xeral disponía en marzo de un plazo de dos meses para pronunciarse sobre el plan aprobado inicialmente por la junta de gobierno local. Según los cálculos que baraja el equipo de gobierno, la solicitud de documentación adicional retrasará previsiblemente su dictamen hasta noviembre próximo.

Distinto escenario político

A partir de esa respuesta, solo faltará el visto bueno del pleno para que el nuevo ordenamiento pueda entrar en vigor. El gobierno municipal dispone tras las últimas elecciones de una amplia mayoría, por lo que a diferencia de lo que sucedió con planes anteriores la votación se presenta como un mero trámite.

El alcalde, José Tomé, señala que las aclaraciones sobre el plan especial solicitadas por los servicios urbanísticos de la Xunta «non afectan a cuestións de fondo». «Pedíronnos aclaracións sobre algúns aspectos, pero nada relevante. En ningún caso se dixo isto non serve ou hai que refacelo», detalla Tomé.

De ello se desprende, según destaca, que el documento remitido a la Xunta a finales del pasado mes de marzo no experimentará modificaciones en aspectos relevantes como la conservación del tapial en las edificaciones del casco histórico en las que se conserva. «A decisión de mantelo ou non terá carácter voluntario», confirma el alcalde.

En un informe anterior al que está siendo elaborado, la Dirección Xeral de Patrimonio se sumó a las propuestas formuladas por el Instituto de Estudos do Territorio para que el plan especial protegiese de una forma eficaz esta técnica constructiva característica de Monforte.

A instancias de los profesionales del sector de la construcción, el alcalde planteó con posterioridad al equipo redactor la necesidad de flexibilizar las exigencias que se habían introducido en el documento. «Aconséllase a súa protección polo seu carácter secular, pero non vai ser obrigatoria», aclara Tomé.

Paredes con un relleno de tierra, barro y paja

El tapial es un tipo de tabique construido mediante el encofrado o relleno de un muro con una mezcla de tierra, barro y paja para favorecer su estabilización. También era frecuente incluir pequeñas piedras en la mezcla con el fin de conseguir una mayor resistencia. Esta técnica edificatoria se caracteriza por la consolidación del material por apisonado. En Monforte, según los expertos, vivió su mayor apogeo en la década posterior a 1930.

Los expertos en bioconstrucción le ven futuro, pero los promotores miran el presente

El creciente interés por la rehabilitación favorece la demanda de viviendas que conservan las tipologías características de las calles del casco histórico en otros tiempos. Las modernas edificaciones de cuatro y cinco plantas languidecen ahora al lado de esas construcciones típicas. El desarrollismo que marcaba la pauta hace cincuenta años perdió su atractivor. «Esos pisos tienen muy mala venta. Los edificios se quedaron desfasados y la gente busca cosas más nuevas o restaurar lo antiguo», explican en una inmobiliaria.

Los expertos en construcción sostenible consideran que el tapial tiene muchas ventajas y puede suponer por su singularidad un reclamo añadido para la rehabilitación. Pero es una apuesta de futuro y los profesionales de la construcción miran más el día a día. «La mitad de las edificaciones del conjunto histórico están vacías, en mal estado o en ruina. Este abandono va a más en los últimos veinte años y las limitaciones a la hora de obrar tienen mucho que ver», dicen en una alegación de la que se hizo eco el plan especial.

El principal enemigo

El principal problema que afecta a la conservación de las edificaciones en tapial es el frecuente descuido en la reparación de las cubiertas. Si hay filtraciones de agua, las ventajas constructivas de esta técnica se esfuman y surge el peligro de ruina. Según el equipo redactor del plan especial, los muros en tierra todavía están presentes «no 39% das estruturas verticais dos edificios analizados e no 50% dos edificios con muros de carga».

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