La muralla sigue sin dueño, pero al menos se prolonga su desbroce

El entorno del monumento estará libre de vegetación antes de las fiestas de agosto

Zona de la muralla próxima a los depósitos del agua, tras el desbroce del pasado verano
Zona de la muralla próxima a los depósitos del agua, tras el desbroce del pasado verano

MONFORTE / la voz

No hay planes de rehabilitación a la vista para la muralla medieval de Monforte. Cuando se cumplen once años de la entrega a la Xunta del plan director para su recuperación del monumento, ni siquiera está claro a quién corresponde su titularidad. El plan fue encargado por la Consellería de Cultura, pero la administración autonómica insiste en que es propiedad municipal. Por si las moscas, el Ayuntamiento abrió en octubre del 2017 un expediente de cesión. ¿Beneficiario? El Gobierno gallego. Unos por otros, lo cierto es que la antigua fortaleza sigue sin ser restaurada. Por segundo año consecutivo, al menos se limpiará la maleza que prolifera en todo su perímetro.

Los presupuestos municipales que tiene previsto aprobar esta tarde la corporación incluyen una partida destinada a las tareas de desbroce de los terrenos que tienen la consideración de públicos en el entorno de la muralla. Los trabajos se realizarán a lo largo del mes de julio para que la muralla «teña en agosto a imaxe que merece», apunta el alcalde, José Tomé. La celebración de las fiestas patronales, y la consiguiente afluencia de visitantes, están detrás de la elección de esta época para limpiar de vegetación el monumento.

Las fechas elegidas son las mismas que el pasado año, cuando se limpió la vegetación en el entorno de la muralla por vez primera desde el 2006. Entonces se llevaron a cabo en una superficie de 10.000 metros cuadrados y contaron con una ayuda de la Consellería de Cultura por importe de 19.000 euros. En el 2018 se cortó la maleza en un total de 14.620 metros y el Ayuntamiento recibió Una ayuda de 31.000 euros de la Diputación de Lugo. En la presentación de los presupuestos municipales de este año, Tomé avanzó que estos trabajos se llevarán a cabo todos los veranos mientras tenga responsabilidades de gobierno.

Once años después de la entrega del plan director, no hay previsiones para restaurarla

Las paradojas de una titularidad que no quieren asumir ni la Xunta ni el Ayuntamiento

Nadie discute la necesidad de una actuación más ambiciosa para poner en valor la muralla de Monforte. Pero tampoco nadie se da por aludido a la hora de poner manos a la obra. La restauración de la antigua fortaleza, repite una y otra vez el alcalde, «é unha competencia da Xunta», a la que según su criterio corresponde la titularidad del monumento. Curiosamente, al menos en su redacción inicial el plan especial de protección del conjunto histórico catalogaba el monumento como municipal. El equipo de gobierno se apresuró entonces de adelantar que «alegaría» para que el equipo redactor revisase ese apartado.

No es la única paradoja relacionada con el debate sobre la responsabilidad en la restauración de la muralla del conjunto monumental de San Vicente. La Xunta niega la propiedad, pero cedió elementos de la fortaleza a Turespaña para integrarlos en el Parador de Turismo. La Torre dos Cregos, por ejemplo, fue entregada en su momento al Estado por la administración autonómica. Turespaña no realizó hasta la fecha obra alguna de restauración, pese al requerimiento unánime que la trasladó el Parlamento gallego en septiembre del pasado año.

El plan director encargado por la Consellería de Cultura proponía una rehabilitación integral de la muralla que se llevaría a cabo en diferentes fases para hacer «asumible económicamente» una intervención tan ambiciosa. La última inversión relevante -257.000 euros- se llevó a cabo en el 2001 y respondió al desmoronamiento de un tramo en la calle Santo Domingo.

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