quiroga / la voz

La Feira do Viño de Quiroga -que celebrará su 37 edición el fin de semana- contó con un pregonero particularmente célebre en 1990. El encargado de pronunciar por entonces el discurso fue el escritor Camilo José Cela, que el año anterior había sido galardonado con el premio Nobel de literatura. Con anterioridad a esa fecha, La Voz había publicado varias informaciones sobre la invitación que había dirigido el Ayuntamiento de Quiroga al autor de La colmena, al que también dedicó una calle. Cela respondió en una carta al alcalde Julio Álvarez -quien sigue ocupando hoy el cargo- que aceptaba «muy gustoso» el convite, pero puntualizó que fecha no le venía muy bien en principio, ya que para el mismo día, el 14 de abril, tenía previsto visitar Tui para recibir el título de hijo adoptivo de esta localidad.

Al mismo tiempo, Cela pidió al alcalde que encargase una réplica de la placa que iba a dar su nombre a una calle de Quiroga para poder llevársela como recuerdo. «A mi cargo, claro es», precisaba el escritor.

«Salidas de fino humor»

Los problemas de fechas acabaron por resolverse y Cela cumplió finalmente el compromiso, acudiendo a pronunciar el pregón el 15 de abril, jornada principal de la feria de aquel año. Al día siguiente, La Voz informó sobre el festejo diciendo que el escritor padronés había alabado en su discurso «las virtudes del vino en general, citando desde Jomeini hasta Pasteur, con salidas de fino humor que hicieron las delicias de los numerosos quirogueses presentes en en acto». El pregonero afirmó que el vino debe llevar al hombre a «buscar compañía y no consuelo en las desgracias» y lo definió como «una cremallera sobre el alma y el corazón».

Después de pronunciar el pregón desde el balcón del Ayuntamiento, Cela recorrió la feria acompañado por el alcalde, así como por el quirogués Victorino Núñez, presidente del Parlamento gallego, y los conselleiros de Cultura y Presidencia, respectivamente Daniel Barata y Dositeo Rodríguez. La comitiva se detuvo a probar los vinos en diferentes casetas -según indicó la información de este diario-, «entre la curiosidad y la expectación que despertaba el escritor, muy por encima de sus acompañantes políticos». Durante el recorrido, además, «niños y mayores se acercaron a Cela para que les firmara libros, o simplemente a saludarle, en una jornada que posteriormente sería tildada de histórica para la villa por el alcalde de Quiroga».

La jornada terminó con una cena de confraternización en la que Cela fue nombrado «amigo de Quiroga» por la Irmandade de Fillos e Amigos de Quiroga, que también distinguió a Victorino Núñez como hijo predilecto de la villa. Durante la cena -de acuerdo con la información de La Voz-, «Cela volvió a recurrir a su infalible oratoria para deleitar a los comensales, mientras que Victorino Núñez pronunció un breve discurso mucho más emocionado».

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Un pregón de premio Nobel en Quiroga