«El cormorán no es una especie invasora, sino migratoria»

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Álvarez afirma que la escasez de truchas en el Cabe y otros ríos de Galicia no se puede achacar a la presencia de estas aves

25 ene 2019 . Actualizado a las 10:38 h.

Doctor en biología y profesor de la Universidad de Oviedo, David Álvarez Fernández -con familia en O Saviñao- ha publicado diversos estudios y obras de divulgación sobre la fauna fluvial y marina. Una de sus especialidades son los cormoranes. A su juicio, la alarma que causa la presencia de estas aves en ríos como el Cabe por su supuesto impacto en la pesca no está justificada desde el punto de vista científico.

-¿El cormorán puede ser considerado como una especie invasora en los ríos y embalses del interior de Galicia?

-Lo primero que hay que aclarar es que en Galicia hay dos especies de cormoranes muy diferentes. Una de ellas es el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), que es totalmente marino y nunca se adentra en los ríos. El que se ve en las tierras del interior es el cormorán grande (Phalacrocorax carbo), que no es una especie invasora sino una especie migratoria invernante. Al contrario de lo que cree mucha gente, no es que abandone la costa para invadir el interior, sino que viene aquí de forma natural para pasar el invierno. No viene del litoral gallego, sino de mucho más lejos. Por otra parte, las especies invasoras son otra cosa muy diferente, son animales exóticos que no están aquí de forma natural y que han sido introducidos por el hombre. En los ríos gallegos, las especies invasoras son el black bass, el cangrejo americano o la tortuga de Florida, por ejemplo, que han llegado aquí por la acción humana, pero no el cormorán grande.

-¿De dónde proceden estas aves?

-La gran mayoría de los que visitan Galicia y Asturias proceden del centro y el norte de Europa, de países como Gran Bretaña, Francia, Suecia... Algunos ejemplares de esta especie crían en la Península Ibérica, pero el grueso viene de fuera. Terminan de criar entre agosto y septiembre en las regiones europeas donde nidifican, después vienen aquí para pasar el invierno y regresan a sus lugares de origen a principios de la primavera, más o menos entre marzo y abril.