Los bodegueros se mudan a Amandi

El desarrollo del turismo vinculado al sector del vino propicia que productores afincados en otros municipios de la Ribeira Sacra decidan trasladarse a Sober


monforte / la voz

Un nuevo bodeguero afincado hasta ahora en el municipio de Pantón prepara la mudanza a Sober. Rubén Moure, de Finca Cuarta, ya elabora desde la pasada vendimia en Amandi, donde tiene alquiladas instalaciones. Ahora es Antonio Lombardía, de Karma do Sil, el que prepara las maletas. El traslado desde San Martín de Siós, donde trabaja actualmente, no será inmediato. Pero ya tiene comprada la edificación de la parroquia soberina de Pinol que será sede de su futura bodega.

Los godellos de Lombardía se elaboran con uvas procedentes de viñedos repartidos por diferentes subzonas de la Ribeira Sacra. En los tintos, Amandi le ofrece el estilo que prefiere para la mencía. «No busco el valor añadido de una determinada subzona. En Amandi hay vinos mejores y menos buenos como en toda la Ribeira Sacra, que es la etiqueta que debemos potenciar. Pero sí me gusta el perfil de los tintos de Amandi cuando son buenos», explica el bodeguero.

La personalidad de los vinos de esa subzona atrae savia nueva. El importador danés Martin Damm restauró una casona en la parroquia de Amandi y se hizo con los primeros viñedos para un proyecto centrado en los vinos de parcela. La reciente modificación del reglamento de Ribeira Sacra abrió la puerta, por otro lado, a la posibilidad de instalar bodegas en la parroquia de Gundivós. Y muy pronto habrá una. La pondrán en marcha en la antigua casa rectoral el alfarero Elías González y el viticultor Manuel Verao.

En la Rectoral de Gundivós funciona actualmente un museo dedicado a la alfarería tradicional de esa zona que atrae a gran cantidad de visitantes a lo largo de todo el año. Ningún lugar mejor para la venta directa de los vinos de esta bodega, comercializados con el nombre de Ámboa y con crianza en recipientes de barro en el caso de alguna de las marcas.

Foco de atracción

En el auge del enoturismo está precisamente una de las razones del traslado de bodegas a Sober. En una primera fase, previa a la llegada de los equipos de elaboración, Lombardía quiere que la bodega de Pinol funcione como punto de venta de sus vinos. «Sober es hoy un foco de atracción importante, hay que reconocer que va por delante. Allí estás más visible, por así decirlo, que en otros lugares de la denominación donde se pueden hacer vinos tan buenos o mejores», apunta el bodeguero.

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