Los prados de siega del Lor nacieron gracias a las minas de oro romanas

Una nueva hipótesis hace replantearse el origen de un paisaje tradicional de O Courel


quiroga / la voz

Los antiguos prados de siega que se encuentran en diversos puntos de las márgenes del Lor ocupan terrenos que se formaron artificialmente gracias a las explotaciones de minería aurífera de la época romana. Esta hipótesis fue presentada por José Manuel Blanco López -ingeniero de montes del Estado y vecino de Folgoso do Courel- en el simposio internacional de la arqueología del oro que se celebró esta semana en Lugo. Los arqueólogos que asistieron a este encuentro, según explica Blanco, «consideran totalmente verosímil esta posibilidade e pensan que merece ser investigada sobre o terreo».

Según apunta el ingeniero, el descubrimiento se hizo a partir de un estudio sobre los prados tradicionales de siega del curso alto del Lor. «Eses prados están en terreos meandriformes formados por depósitos aluviais de grava e area que teñen unha profundidade maior da que lles correspondería pola súa situación se se formasen de maneira natural», explica. «A miña hipótese é que esas acumulacións de estériles proceden das explotacións auríferas e constitúen o substrato sobre o que se formaron máis tarde os prados», añade.

De acuerdo con la teoría de Blanco, los habitantes de la sierra de O Courel empezaron a utilizar estas acumulaciones artificiales de sedimento para crear prados en algún momento histórico difícil de precisar, cuando ya había cesado la actividad de las explotaciones mineras. «Os prados non se formaron por si mesmos, senón que os veciños os prepararon de forma deliberada acarretando e depositando terras sobre as acumulacións de grava e area», señala. Los antiguos canales mineros, por otro lado, se aprovecharon para regar esos prados. De esta forma -añade- se crearon unos ecosistemas seminaturales que a la vez que favorecían la actividad ganadera, reforzaron la estabilidad de las márgenes del río frente a la erosión de la corriente.

Estudio de tres lugares

El estudio de Blanco se centró sobre tres puntos concretos, situados en los lugares de Ferrería Vella, Covas y Pontalor. El ingeniero señala que en todos ellos os prados de siega se encuentran cerca de lugares en los que -según todos los indicios- se realizaron cortes en las rocas para explotar filones de oro y se abrieron canales mineros. «Son só tres exemplos, pero no curso do Lor hai outros lugares onde puido suceder o mesmo», agrega. Una vez abierta esta nueva línea de investigación, a su juicio, ahora le corresponde a los arqueólogos, los historiadores y los geógrafos profundizar en su estudio.

Un valioso ecosistema seminatural y un recurso para el geoparque

Para formular su hipótesis sobre la formación de los prados ribereños del Lor, Blanco estudió los trabajos realizados por diferentes arqueólogos sobre la minería romana en la sierra de O Courel, en especial los que fueron coordinados por José María Luzón Nogué y Francisco Javier Sánchez-Palencia. Este último investigador, indica el ingeniero, es uno de los que han dado como verosímil su teoría, junto con Enrique Alcorta, del Museo Provincial de Lugo.

Por otro lado, el ingeniero examinó también diversos estudios sobre las modificaciones causadas por la minería antigua en el paisaje de diversos puntos de la Península, como Valduerna -en León-, Pino del Oro -en Zamora-, Sierra de Francia -en Salamanca- y varios lugares de Portugal. «Nestes sitios a actividade mineira tamén formou acumulacións de sedimentos nas marxes dos ríos, pero non sei se foron utilizados para crear prados», precisa

Valor medioambiental

En opinión de Blanco, la hipótesis puede aportar una dimensión de gran interés al estudio de los orígenes de los paisajes tradicionales de la sierra de O Courel. «Pero aparte da súa probable relación coa minería romana, penso que os prados de sega merecen ser conservados polo seu propio valor ambiental como ecosistemas seminaturais creados grazas á intervención humana, ao igual que os soutos», puntualiza. Asimismo, a su juicio, investigar los orígenes de estos terrenos puede aportar un nuevo recurso al proyectado parque geológico Montañas do Courel.

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