Un palacio obispal olvidado en Cereixa

Identifican en A Pobra do Brollón el lugar donde se encontraba una residencia temporal de la mitra lucense


monforte / la voz

Una antigua casa de la parroquia de Cereixa -en A Pobra do Brollón- donde la tradición oral sitúa el lugar de nacimiento de la legendaria María Castaña ocupa en realidad el espacio en el que se encontraba un palacio perteneciente a los obispos de Lugo cuya memoria estaba perdida casi por completo. El único vestigio físico que queda de este edificio histórico es la puerta de entrada de una casa -dotada de un monumental arco de piedra- que se encuentra en el barrio de O Falcón. Pero el palacio dejó también diversas huellas en documentos escritos que hasta ahora fueron poco estudiados y divulgados.

La ubicación del desaparecido palacio obispal fue investigada por los responsables del proyecto arqueológico que se desarrolla actualmente en el castro de San Lourenzo de Cereixa, promovida por la asociación vecinal de la parroquia. «No arquivo da catedral de Lugo encontramos unha carpeta do século XVI na que se xuntaron documentos de varias épocas sobre o couto que os bispos lucenses posuían en Cereixa, e entre eles hai numerosas referencias a un palacio que están datadas nos séculos XIV e XV», señala el arqueólogo Xurxo Ayán, director del proyecto.

El antiguo palacio -señala por otro lado Ayán- también es mencionado en varios documentos que estudió la la historiadora Nieves Peiró en un trabajo publicado bajo el título La mitra lucense y la conservación del patrimonio arquitectónico. Este estudio se basa en los informes redactados por varios maestros de cantería que examinaron el estado de las propiedades inmobiliarias de la diócesis de Lugo en el siglo XVI. En una visita realizada por estos peritos en 1543 se señaló que el edificio de Cereixa estaba derruido y que tenía una torre que estaba a punto de caer. Otro informe fechado en abril de 1564 dice que el palacio estaba «caído y destruido y desportillado todo» y que «no tenía cobertura, ni maderamiento ni sollado».

La construcción debió de ser rehabilitada más tarde, al menos en parte, ya que otro documento de los años 90 de ese siglo dice que en el palacio habitó durante un tiempo un obispo, probablemente Fernando de Vellosillo, que gobernó la diócesis entre 1567 y 1587. Pero en 1592 -según este documento-, de aquella construcción ya no quedaban más que «unas paredes viejas y altas» dentro de una huerta. Xurxo Ayán señala que este último documento indica también que el palacio tenía una puerta de arco sobre la que había un escudo de armas del obispo.

Arquitectura señorial

El arqueólogo apunta asimismo que la puerta de la casa de O Falcón perteneció sin duda al antiguo palacio, ya que su arquitectura señorial no concuerda con una pequeña comunidad campesina. «É dun estilo castelán renacentista do século XVI, moi similar ao dalgúns palacios urbanos de Zamora e Salamanca», explica. Este estilo coincide más con la influencia de Fernando de Velosillo y otros obispos de origen castellano que estuvieron al frente de la diócesis lucense en esos tiempos.

El obispo Vellosillo, un destacado personaje de la Contrarreforma

El obispo Fernando de Vellosillo, según apunta Xurxo Ayán, fue un destacado personaje histórico, muy vinculado a la Contrarreforma, que escribió tratados de teología y representó a Felipe II en el Concilio de Trento. A su relación con A Pobra do Brollón -añade el investigador- se debe probablemente el hecho de que el municipio tenga hoy en día por patrona a la Virgen del Rosario. «O bispo promovía ese culto, do que non hai rastros neste territorio en épocas anteriores», explica.

Por otro lado, según Ayán, es probable que este obispo también fomentase en Cereixa el culto a san Lorenzo, que ya existía con anterioridad en la parroquia. «A potenciación dos cultos antigos é algo moi típico da Contrarreforma», comenta.

 Hallazgos en el castro

El arqueólogo apunta asimismo que el vínculo de los obispos lucenses con Cereixa puede conectarse fácilmente con el hallazgos de monedas del siglo XVI -de los reinados de Felipe II y Felipe III- que aparecieron en las excavaciones arqueológicos del castro de San Lourenzo, donde también se están exhumando los restos de una antigua iglesia que seguramente estuvo dedicada a este santo.

Todo indica que el desaparcido palacio de Cereixa, señala además el arqueólogo, fue una residencia temporal utilizada por los obispos lucenses para descansar en ciertas épocas del año o para alojarse cuando visitaban esta parte del territorio de la diócesis, al igual que el palacio de Diomondi, en O Saviñao.

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