Salcedo se llena de caras negras

Vecinos y forasteros se prestaron de nuevo a ser víctimas del único Oso protagonista de un carnaval en Galicia

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monforte / la voz

Esta vez el Oso venía de una de las calles de la parte baja de Salcedo, aunque en realidad no importa por dónde salga. Su llegada siempre provoca un sobresalto general en la pequeña multitud que lo espera. Así empezó ayer y así empieza siempre el espectáculo central de un carnaval único en Galicia, que recurre a la figura del oso que despierta de su letargo para celebrar que el final del invierno ya está cerca.

Con el susto inicial empezaron las carreras de los criados en busca de víctimas. El ritual se repitió cientos de veces durante toda la tarde. Con las presas inmovilizadas, el Oso se acerca a ellas con parsimonia y les embadurna la cara. Sus garras están untadas con un líquido de color negro en el que se mezclan agua, ceniza y alguna cosa más que huele muy mal. Los criados, armados con bastones de madera, van completamente tapados y tienen pocas contemplaciones con quienes deciden resistirse. Los empujan, los reducen en el suelo y pueden acabar con poca ropa y manchados de negro de arriba a abajo.

Las correrías del Oso empezaron puntuales a las cinco de la tarde y se prolongaron hasta entrada la noche. Para entonces, ya no quedaba nadie por manchar, ni entre los vecinos del pueblo ni entre los muchos forasteros que ayer se prestaron a ser víctimas del Oso. La fiesta continuó hasta bien entrada la madrugada con una verbena en el local social del pueblo

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