Se hunde uno de los barcos turísticos amarrados en el cañón del Sil

Se trata de una embarcación que no había llegado a entrar en servicio


MONFORTE / LA VOZ

Una embarcación de uso turístico se hundió la semana pasada en el río Sil, entre el puente de A Abeleda y el club náutico de Doade. Todo apunta a que se trata de un barco propiedad de un establecimiento hostelero cercano que llevaba tiempo amarrado y sin uso porque sus dueños carecen de los permisos necesarios para ponerlo a funcionar.

Este diario intentó ayer sin éxito que los responsables de ese establecimiento explicasen en qué circunstancias se produjo el hundimiento. Hace un par de semanas el barco todavia estaba a flote, pero ya presentaba un aspecto abandonado y parecía demasiado sumergido en el agua. El miércoles de la semana pasada ya tenía la borda debajo del agua, aunque todavía era perfectamente visible desde la orilla.

Ayer ya no era posible verlo, porque se había hundido más, pero también porque el agua del Sil bajaba mucho más enlodada que el miércoles, debido a los arrastres de lodo provocados por las lluvias de este fin de semana.

Lo único que ayer quedaba a la vista de esta embarcación eran los salvavidas que tenía en la cubierta, que flotaban en el río. En el agua había también una mancha irisada de considerables dimensiones, pero está por ver si se trata del combustible que llevaba el barco hundido o tiene otro origen distinto.

Envían a analizar muestras de agua para saber si hay contaminación por combustible

Técnicos de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil toman muestras diarias en el tramo del río en el que se produjo el naufragio para comprobar si se producen fugas del combustille que puede llevar el barco. Fuentes de este organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente apuntaron ayer que la primera impresión de los especialistas que visitaron la zona es que la mancha que se ve en el agua puede no ser combustible del barco, sino un componente más de todo lo que está arrastrando el río de las orillas a consecuencia de las lluvias de los últimos días.

En el tramo del puente de A Abeleda y el club náutico de Doade se amontonan estos días gran cantidad de material vegetal y lodo, productos del incremento repentino de los aportes de agua de los afluentes del Sil. Junto con los flotadores rojos del barco hundido, proporcionan un aspecto descuidado a la zona en la que están amarrados los barcos turísticos de la Diputación de Lugo, en el embarcadero más utilizado de todo el cañón del Sil, pero que está cerrado desde la suspensión de estas rutas fluviales, el pasado 1 de noviembre.

El embalse de Santo Estevo pasó los últimos meses con un nivel de agua más bajo del habitual, porque Iberdrola necesitaba llevar a cabo obras de mantenimiento en la central hidroeléctrica. En los últimos días, los aportes extra de agua que llegan al río gracias a la lluvia han incrementado el nivel de forma apreciable. Ayer, el embalse estaba cerca del 80%, cuando antes del fin de semana apenas superaba el 60%.

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