Fornas, el tesoro que no preocupa a nadie

Hasta los vecinos se han cansado de esperar que alguien se ocupe de señalizar y limpiar este valioso yacimiento

C.C.
Chantada / La Voz

Desde hace varios años, los vecinos de la parroquia de Fornas, en el municipio de Chantada, han estado denunciando el estado en que se encuentran las tumbas antropomorfas que existen en este lugar y los accesos a ellas. Los restos, localizados a escasos metros de la carretera que une Chantada con Antas de Ulla, se encuentran sin limpiar y es muy difícil llegar a ellos por la gran cantidad de maleza existente en los alrededores. Por otra parte, no están señalizados de ninguna manera y muchas veces son los propios vecinos quienes tienen que hacer de guías improvisados para que los interesados en visitarlos puedan localizarlos.

Con todo, y a pesar de su interés histórico, no reciben demasiadas visitas, dado que ningún organismo oficial las recomienda. Esto se debe a que se ha de pasar necesariamente por una finca privada para llegar a ellas. Con todo, estas sepulturas sí se mencionan en diversas publicaciones, como la guía de Chantada que publicó en 1991 el fallecido escritor Ánxel Gómez Montero. Los restos también aparecen en el inventario de la Dirección Xeral de Patrimonio, dependiente de la Xunta de Galicia.

Hasta la década de los años noventa era el Ayuntamiento quien se ocupaba, en colaboración con la Dirección Xeral de Patrimonio, de adecentar las tumbas. Incluso se realizaron varios intentos de negociar con los propietarios del terreno una solución que facilitara las visitas turísticas al monumento, como la pasarela de madera que prometió la entonces edil de cultura Susana López Abella. Todo quedó en papel mojado y fueron los vecinos de Fornas los que se hicieron cargo del mantenimiento de los sepulcros hasta hace unos doce años. Desde ese momento, las tumbas no han vuelto a recibir ningún tipo de atención, si bien en 2008 se volvieron a abrir negociaciones con los dueños del lugar sin resultado alguno.

A día de hoy ningún organismo vela por el cuidado de las tumbas y los vecinos se ven incapaces de hacerse cargo de ellas. Sin ninguna solución en el horizonte, los responsables del Ayuntamiento evitaron hacer declaraciones al respecto.

De la popular leyenda celta al más probable origen medieval

Esta sepultura antropomorfa fue relacionada por el historiador Formoso Lamas, fallecido en el año 1913, con la cultura celta y durante muchos años estuvo muy extendida la creencia de que se trataban de las tumbas de sacerdotes druidas. En realidad, datan de la alta Edad Media, alrededor del siglo VIII, y se encuadran en una clase de tumba medieval muy común en Galicia relacionada con antiguas fundaciones monásticas. Las tumbas de Fornas, en concreto, están preparadas para albergar dos cuerpos.

Según el filólogo Fernando Cabeza, es muy posible que el topónimo Fornas derive de la palabra latina furnus -horno o concavidad-, por lo que estaría directamente relacionado con la presencia de los sepulcros.

El castro y la iglesia parroquial, de gran valor, también sufren una amplia desprotección

Las tumbas antropomorfas no son el único resto histórico de la parroquia de Fornas. A doscientos metros de las sepulturas existen restos de un castro que apenas resulta visible debido a importantes alteraciones sufridas por los terrenos. Este yacimiento sí era visible hasta los años ochenta y según los testimonios de algunos vecinos tendría una forma circular y estaría defendido por una muralla de tierra reforzada con piedras por el lado interno. En el lugar se han estado encontrando a lo largo de los años diversos objetos relacionados con este asentamiento castrexo. Una gran parte de estos fragmentos se encuentra desaparecida, ya que no se han llevado a cabo labores de excavación para recuperarlos y se sospecha que algunos vecinos se habrían hecho con ellos.

La iglesia de Fornas, de la segunda mitad del siglo XII, también tiene un gran valor patrimonial, ya que conserva ciertos restos románicos. Estos quedaron modificados debido a diversas reformas realizadas en el edificio en las últimas décadas. Esta construcción también alberga en el interior de su ábside una serie de pinturas datadas de los siglos XVI y XVII, en las que aparecen escenas de la Resurrección. de gran valor que no reciben ningún tipo de supervisión.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
27 votos
Comentarios

Fornas, el tesoro que no preocupa a nadie