No hay turistas al gusto de todos

Miriam salgado / F.A. MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

ROI FERNÁNDEZ

El incremento de visitantes que durante estos días vive Monforte no es acogido por todos del mismo modo

10 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Rajoy ayer decidía hacer una pausa en sus vacaciones para ir a Chantada a visitar a su amigo de la infancia Amancio López Seijas, que celebraba el cuarenta aniversario de su empresa hotelera Hotusa. El presidente del Gobierno está muy lejos de ser el único visitante que se deja caer estos días por el sur lucense. En las las calles de Monforte aumenta el bullicio y se dejan oír acentos muy diferentes, pero son el catalán, el portugués y el francés los que más abundan.

Entre los monfortinos que vuelven de sus vacaciones y los turistas que las comienzan, hay ciertas cosas del día a día que cambian. Las colas en los supermercados a la hora de pagar se alargan, las terrazas se llenan y encontrar un sitio en el que dejar el coche puede resultar algo difícil, en especial durante estos días en los que el aparcamiento de el Parque dos Condes está cerrado para las fiestas de la ciudad. Sin embargo, las opiniones a cerca del turismo son dispares. La tienda Capri Complementos, ubicada en la calle Cardenal, no se ve afectada por el aumento de gente ni si quiera ahora en verano. «Entran algunos turistas, pero solo miran. Casi ninguno compra», explica una de las dependientas.

Donde sí que se siente este incremento es a la hora de conducir. Para Yessica Castro agosto es un més caótico. «Lo peor de que haya tanta gente que no es de aquí es que no saben moverse en coche. Al no conocer las calles de Monforte se lían y acaban dificultando la conducción al resto», comenta.

Problemas para aparcar

Shirley Valles también señala al tráfico como el principal problema. «A mí que haya turistas no me molesta, al contrario, da gusto ver la ciudad más llena, pero creo que deberían tomarse medidas y habilitar un espacio en el que poder aparcar. Ahora en agosto hay muchos más coches y el aparcamiento de los Escolapios está cerrado, así que la mayoría de las veces es imposible aparcar», cuenta.

Manuel Pérez Vázquez, que suele pasar las mañanas en el Parque dos Condes, se muestra encantado con que haya más niños en el parque y más gente por las calles. «Este mes ten máis festa e tamén hai moita máis vida na rúa, da gusto saír a pasear», opina este anciano. Rafaela Rodríguez, por el contrario, no muestra el mismo entusiasmo. «A min agóbiame que haxa tantas persoas nas rúas e ademáis ir a un restaurante a xantar vólvese un inferno con tanta xente. Todas as mesas están cheas sempre», indica.

De todos los tipos

José Novo Folgueira, un joven monfortino, tiene claro que hay turistas de todos los tipos. «A mí personalmente me molestan esos que vienen y se creen que todo es de ellos. Por ejemplo, cuando ves a gente que no es de aquí intentando pasar por delante en el supermercado o esa gente que va a algún sitio a bañarse y les da absolutamente igual dejar sitio para el resto de la gente», aclara José antes de añadir que entiende que no todos actúan del mismo modo.

Hay más vida

en la calle, a la vez que el tráfico se vuelve más complicado

Los negocios se alegran con el aumento de población, algunos vecinos no tanto

En los bares los hay agradecidos, pero también cansados por el aumento del trabajo en agosto

Cuando se trata de negocios la situación cambia y, sobre todo, si son bares o restaurantes. Estos locales, por norma general, suelen abrirle los brazos a los visitantes. La dueña del bar Agarimo explica que ella sí que nota la aparición de los turistas en verano, y aún más en agosto. Además, aclara que no escatiman en gastos. «Hace unos años a veces te encontrabas con grupos de visitantes que entraban e igual solo dos de todos ellos consumían, pero ahora eso no ocurre», asegura.

En el bar Mowempik, casi enfrente del Colegio de la Compañía. también se alegran por el aumento de turistas. «No solo nos aumentan mucho la caja, sino que además crean puestos de trabajo», señala una de las empladas. En este bar para cubrir el verano han contratado a dos personas más. «Además, no es para tanto. Es cierto que en agosto las dos primeras semanas son frenéticas y acabas agotado de trabajar, pero luego todo vuelve a la normalidad», añade otra de las camareras del local. En el bar Carballo también comparten esta opinión. Su dueño no duda al afirmar que agosto es su mejor mes gracias a todos los visitantes que vienen a Monforte.

Importantes beneficios

Lo que está claro es que para este sector, los visitantes que pasan por la ciudad a lo largo del verano -y especialmente en el mes de agosto- juegan el fundamental papel de llenar las cajas y proporcionar unos importantes beneficios que se hacen sentir el resto del año, compensando la menor actividad que se registra en esas otras épocas.