Lío de fuentes en Chantada

Eva Fernández / L.D. CHANTADA / LA VOZ

LEMOS

ROI FERNÁNDEZ

La recuperación en O Faro de la Fonte dos Meniños, de aguas curativas, no contenta a todo el mundo

30 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Las obras de acondicionamiento de los accesos a los restos de la conocida como Fonte dos Meniños están concluidas. Esta fuente, a la que se le atribuyen poderes curativos, está situada en la parroquia de Argozón, Chantada, a escasos metros del parque eólico de la sierra de O Faro. Los trabajos consistieron en la retirada de maleza y la construcción de una pasarela de madera desde la pista que conduce al parque eólico hasta la entrada de la fuente, que se encuentra inmersa en una zona de arbolado. Además, se han instalado dos paneles indicadores en los que figura un mapa de la zona y una explicación de las tradiciones relacionadas con esa apreciada fuente.

El presupuesto para el acondicionamiento de la fuente ha sido de 12.000 euros, provenientes de fondos del Feader y adjudicados a la comunidad de montes de los vecinos de Argozón, en su calidad de propietaria de los terrenos. Las labores se dieron por concluidas a finales de junio de este año. Esta subvención fue una petición de los comuneros de Argozón, que acordaron en asamblea la necesidad de recuperar lo que José Elías Díaz, presidente de esta comunidad, califica como «patrimonio da serra do Faro».

Díaz opina que esta reforma va a hacer más popular la fuente y su leyenda entre los vecinos de Chantada, y dada su proximidad al camino de Santiago «é evidente que se vai achegar a ela bastante xente».

Pero también hay quienes no ven las obras y su presupuesto con buenos ojos. Miguel López, agente forestal en Chantada, opina que es inútil recuperar una fuente que está en un estado tan deplorable y de la que ni siquiera se puede beber. Según su criterio, la Fonte dos Meniños ha quedado reducida a «un espazo no que se aporcallan os xabarís». Como culpables de este deterioro, señala a las obras del parque eólico, situado a unos doscientos metros de distancia, y a la maquinaria pesada que se utilizó en ellas entre los años 2001 y 2004.

Además, denuncia que la cantidad de dinero invertida ha sido excesiva teniendo en cuenta que solo se ha construido una pasarela. Por otra parte, reclama más atención para otras fuentes con una mayor tradición, como la Fonte dos Cabaleiros o la Fonte Sanabarrigas. Miguel López explica que estas estaban asentadas en el camino que seguían los peregrinos para llegar a la ermita de A Nosa Señora do Faro y, por lo tanto, tenían un uso más significativo. En cambio, resta importancia a la Fonte dos Meniños, que se encontraba en una ruta por la que, hasta la construcción del parque eólico, «só daban pasado os carros malamente».

La tradición sanadora

La Fonte dos Meniños se utilizó durante décadas por vecinos de Chantada y Rodeiro para sanar a niños y bebés de una enfermedad conocida como «engandiño», que se manifestaba en forma de la tendencia a cruzar sus piernas y una consecuente incapacidad para andar. El ritual curativo tenía que realizarse de noche y se debía colocar una vela en las dos piedras que custodiaban la fuente.

Acto seguido, dos mujeres tenían que pasar al pequeño por debajo del agua mientras pronunciaban: «Toma este enganadiño. Se é pa Dios, Dios o leve. Se é po mundo, Dios o salve». Si las velas permanecían encendidas, el infante se curaría, si por el contrario se apagaban, este moriría a causa del mal. Asimismo, la familia del niño tenía que dejar la ropa que este llevaba durante el proceso apartada y dejarla allí una vez concluida la ceremonia, además de alguna ofrenda según sus posibilidades -dinero o comida-. Para que los poderes curativos de la fuente se hiciesen efectivos, el niño en cuestión tenía que pasar esa misma noche por el hueco de un roble partido por la mitad.

Desde la finalización de las obras ya han sido muchas las personas que han visitado la fuente. En su mayoría «niños» que hace más de cincuenta años fueron supuestamente curados en la fuente y que ahora tienen curiosidad por ver el estado en el que se encuentra.

Algunas voces reclaman que se preste la misma atención a otros manantiales