Pugna judicial por uno de los décimos del Gordo del 2014

xosé carreira LUGO / LA VOZ

LEMOS

Un hombre reclama la mitad del premio a una conocida a la que le compró el boleto

07 abr 2016 . Actualizado a las 07:56 h.

Hasta la Audiencia Provincial de Lugo llegó la pugna que mantienen dos vecinos de la comarca de Lemos por un décimo de lotería comprado en Sober y premiado con el gordo del Niño de hace dos años. Un hombre le reclama a una mujer la mitad del premio por entender que la papeleta la jugaban a medias, pero ella le advierte que, de eso nada, que la participación era exclusivamente de ella y que, por lo tanto, nada hay que repartir. El alto tribunal le da la razón.

Quien se considera legítimo propietario de la mitad del dinero no ha dudado en reclamar el dinero por la vía legal, primero ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Monforte y después a la Audiencia de Lugo. Va perdiendo.

El reclamante dice que días antes del sorteo compró dos décimos en el Bar Marcelino de Sober, uno de los cuales resultó premiado. Dice que iba a medias con una mujer que cobró el premio y se lo quedó.

La demandada asegura que jamás juega a medias con nadie y que es habitual que le encargue a terceras personas la compra de billetes de lotería a las que entrega el importe. Asegura que el 4 de enero de 2014 le pidió al que ahora la demanda que le comprase un billete del Euromillón, otro de la Bonoloto y un décimo de lotería. A cambio le dio 35 euros. El demandante cumplió su encargo y por ello obtuvo una propina de 3 euros.

La Audiencia ratifica el fallo inicial del juzgado que dice que la mujer le dio instrucciones al demandante para comprar el décimo de la lotería en la máquina, sin embargo lo adquirió en el bar. Resultó ser que el número que compró era igual al que jugaba habitualmente el demandante, sin embargo la justicia dice que esa circunstancia no le da derecho alguno sobre el décimo premiado. Además, era frecuente que la propietaria del boleto encargase la compra de lotería ya que su trabajo de interna, cuidando personas, no le dejaba tiempo para llevar a cabo esos trámites ella misma.

Un caso entre cuatrocientos

La lluvia de millones de enero del 2014 llegó a la comarca de Monforte repartida en cuatrocientos décimos de lotería. La mayor parte de los afortunados tenían uno, algunos habían comprado dos y no llegó a trascender ningún caso de tres o más.

No sería extraño que con tal reparto de dinero más de un caso acabase en los tribunales. Sin embargo, no hay constancia de ninguno más que el de este décimo comprado en Sober. Al menos, no hay constancia de ninguno que haya llegado tan lejos como este, con una sentencia en contra en primera instancia y un recurso de apelación rechazado.

En las semanas que siguieron al sorteo sí hubo quien reclamó por décimos supuestamente perdidos o deteriorados, pero la sociedad estatal de Loterías y Apuestas del Estado rechazó sus pretensiones.

La sentencia sobre esta reclamación impone las costas del caso al denunciante. Esta resolución no tiene recurso posible por la vía ordinaria. Al reclamante solo le quedaría ahora plantear un recurso de casación.

La abogada dice que el dinero es «un bien fungible una vez metido en el monedero»