El padre Esteban Martínez recogió en un libro los agitados sucesos por los que pasó el centro durante el siglo XX
11 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El mes próximo Monforte rendirá homenaje a uno de los vecinos más conocidos y apreciados que tuvo la ciudad durante una gran parte del siglo pasado. Según se anunció esta semana, el 23 de abril serán trasladados a la ciudad los restos mortales del padre Esteban Martínez, profesor del colegio Escolapios durante cerca de seis décadas y divulgador del patrimonio histórico local, al que se dedicará un monumento en la plaza de la Compañía. La iniciativa fue impulsada por un grupo de antiguos alumnos del colegio, con el apoyo del Ayuntamiento.
La vida de Esteban Martínez está estrechamente ligada al colegio monfortino desde 1934, año en el que se incorporó a este centro como profesor. Desde entonces siguió residiendo en la ciudad -salvo una corta estancia en un colegio de Alcalá de Henares en 1975- de forma ininterrumpida hasta 1998, época en la que fue trasladado a Madrid por motivos de salud. El profundo conocimiento que tuvo de la historia del colegio y del edificio que lo alberga se plasmó en el año 2000 en la edición de una Historia y guía del colegio de Nuestra Señora de la Antigua, que fue costeada por el Ayuntamiento. La obra, de 134 páginas, no se limita a ser una extensa guía del antiguo colegio y de su patrimonio artístico, sino que aporta detalles poco conocidos de su historia reciente, de muchos de los cuales Esteban Martínez fue testigo directo.
Período republicano
Según recuerda el propio religioso en su libro, cuando llegó a Monforte el colegio ya no estaba regentado por la orden escolapia, puesto que una ley aprobada en junio del año anterior prohibía a las órdenes religiosas ejercer la enseñanza. Martínez señala además que en esa época había en Monforte un intenso movimiento -según él, instigado sobre todo por «el Partido Socialista»- que reclamaba la confiscación del colegio a la orden escolapia para convertirlo en un instituto de segunda enseñanza, entonces inexistente en el sur lucense. Pero el duque de Alba -como presidente del patronato del colegio-, «no queriendo plegarse a los caprichos y exigencias de los socialistas monfortinos», había cedido el colegio a la Sociedad Anónima de Enseñanza Libre o Sadel, que se había formado para eludir la ley que prohibía la enseñanza de las órdenes religiosas. En los siguientes años siguió funcionando oficialmente como un colegio seglar, «regentado por escolapios vestidos de paisano».
El libro dedica un capítulo a los avatares por los que pasó el colegio durante la Guerra Civil. En esa época se siguieron dando clases, pero el centro sufrió apuros económicos que lo obligaron a pedir auxilio exterior. El edificio, además de acoger a numerosos escolapios de otros lugares a los que la guerra sorprendió lejos de sus residencias, albergó un hospital de evacuación que se abrió en marzo de 1937 y que tuvo como primeros pacientes a un grupo de heridos del frente de Somosierra, en Madrid.
Tras la guerra se desmanteló el hospital y en octubre de 1940 el colegio consiguió fondos para realizar diversos arreglos en el edificio. Las mejoras comprendieron la construcción de una sala de cine que fue inagurada al año siguiente.
En el edificio del colegio se realizaron nuevas reformas en los años cincuenta y sesenta. Durante esas décadas acogió a un gran número de alumnos de la zona y de internos que llegaron no solo de toda Galicia, sin también de León, Asturias, Extremadura, Madrid, Andalucía y País Vasco. El récord se registró en el curso 1968-69 con un total de 803 alumnos, de los que 271 eran internos. A comienzos de la siguiente década cambió radicalmente el entorno del edificio con la pavimentación de la explanada de la Compañía y el traslado del campo de la feria que hasta entonces había ocupado ese lugar.
En 1985 se suprimió el internado del colegio, que al mismo tiempo se convirtió en un centro mixto. Así se abre la etapa histórica del colegio que dura hasta la actualidad, de la que Esteban Martínez también fue testigo en sus últimos años.
Un trabajo de encargo
La historia del colegio Escolapios fue redactada por Esteban Martínez (izquierda) a petición de un superior provincial de la orden calasancia que visitó el cierta ocasión el centro. El trabajo fue publicado por primera vez en 1996 en Salamanca, en la revista histórica Analecta Calasanctiana. El Ayuntamiento de Monforte decidió reeditar este estudio en forma de un libro, al que se añadió una guía artística del colegio que Esteban Martínez había publicado con anterioridad. El autor señaló que no se trataba de «una historia completa y plenamente documentada», sino de una serie de datos tomados de lo que restaba del archivo histórico del colegio, que había quedado muy mermado en las diversas vicisitudes por las que pasó