Genoveva González, maestra de Bóveda represaliada en la dictadura por su militancia republicana, recibió un homenaje póstumo de UGT
10 abr 2014 . Actualizado a las 06:00 h.La pequeña biografía que le dedicó su bisnieta, Aurora Domínguez Fernández, de 12 años, lleva por título Maestra en tiempos difíciles. Para Genoveva González Prieto, homenajeada ayer con carácter póstumo en Monforte por la Federación de Traballadores do Ensino (FETE) de UGT, los primeros años de la dictadura franquista no fueron desde luego nada fáciles. Desposeída de la plaza que había obtenido por oposición en 1936, debido a sus simpatías republicanas, tuvo que aguardar ocho años para poder ejercer de nuevo el magisterio público.
«Impartía una enseñanza laica e igualitaria, y eso en aquellos tiempos no se perdonaba», apunta su nieto, Jesús Domínguez, actual vicepresidente de la Federación Provincial de Apas de Lugo (Fapacel).
En realidad, los tiempos casi siempre fueron difíciles para Genoveva González. Nacida en 1900 en el seno de una familia de labradores con quince hijos a su cargo, emigró con 28 años a Cuba para conseguir el dinero con el que pagarse los estudios. «Iba de polizón, porque no tenía dinero para el pasaje. La disyuntiva en aquella época era clara, o trabajar en el campo o emigrar. Otras tres hermanas suyas siguieron el mismo camino y al final se quedaron en Cuba», dice Domínguez.
Inicios en A Pobra
Genoveva González regresó a España en 1930 con unos ahorros que le permitieron estudiar magisterio. Dos años después, comenzó a dar clases de forma interina en la parroquia de Ferreiros, en A Pobra do Brollón. En 1936 ganó la plaza de maestra por oposición, pero al terminar la guerra civil fue expulsada de la escuela por motivos políticos. Como otros muchos represaliados, acabó abriendo su propia academia, el colegio Prieto, en Bóveda, donde entonces se impartían clases para adultos en horario nocturno.
En 1994 recuperó la plaza, aunque con carácter provisional, en el colegio de Vilasantar, en A Coruña. También ejerció la docencia en las escuelas de Barcia (Navia de Suarna), Aldea dos Prados (Cervantes), Canedo (A Pobra do Brollón) y San Xillao de Tor (Monforte), antes de aprobar de nuevo la oposición y ser destinada en A Raíña, en Bóveda, donde se jubilaría tras medio siglo de docencia.