Un pedazo de Nápoles en Monforte

El paseo fluvial discurrirá junto a los restos que se asocian al Posillipo, el palacio que construyó el séptimo conde de Lemos al volver de Italia


MONFORTE / LA VOZ

El nuevo paseo fluvial del Cabe discurrirá en su tramo final a menos de doscientos metros del lugar en el que la historiadora Manuela Sáez sitúa los posibles restos del palacio del Posillipo. Muy cerca del río en su margen izquierda, entre A Pinguela y las primeras casas de Piñeira, podrían encontrarse los cimientos de la casa de recreo que mandó construir el séptimo conde de Lemos a su regreso a Monforte, tras dejar el virreinato de Nápoles en el año 1616. Su esposa, Catalina de la Cerda, quiso recrear a su vuelta el lujo de la colina napolitana del Posillipo, donde los condes de Lemos habían ocupado un palacete. Los expertos coinciden en que la ampliación del paseo fluvial brinda ahora la oportunidad de recuperar esta parte poco conocida de la historia local.

En su biografía del séptimo conde de Lemos, Eduardo Pardo de Guevara recoge un documento histórico en el que se alude a «una huerta y jardín con una casa de recreación» a orillas del Cabe «principiada por el conde don Pedro de Castro, mi señor, y la señora la condesa doña Catalina de la Cerda, que Dios guarde, a imitación del Posillipo de Nápoles». «De no haber estorbado Dios su prosecución -continúa el texto- fuera de mayor regalo de esta villa y su contorno». La estancia italiana despertó en los condes «la idea de construir un palacio a imitación de las casas nobiliarias de recreo napolitanas ubicadas en la colina del Posillipo», señala Isabel Enciso en su estudio Linaje, poder y cultura. El Virreinato de Nápoles a comienzos del XVII.

Obra inacabada

La prematura muerte del séptimo conde de Lemos, y el posterior ingreso de su esposa como monja en el convento de Santa Clara, permiten suponer que el Posillipo monfortino fue una obra inacabada. En el archivo de la Casa de Alba se conservan documentos que indican que al regresar a Monforte Pedro Fernández de Castro «comenzó la construcción de unas casas de campo ceca del bosque de caza y compró algunas heredadas y praderías incluidas en el Bosque». O Bosque es un topónimo que todavía se conserva en la parroquia monfortina de Piñeira. Las ruinas de la casona denominada «do Palacio» o «do Bosque -muy próxima al río- podrían esconder, para Manuela Sáez, los cimientos de la casa de recreo iniciada por los condes de Lemos. La propiedad en la que se ubica fue adquirida a finales del XVII y al parecer sus titulares se hicieron cargo de los fueros que correspondían a la casa de Lemos.

La historiadora monfortina afirma haber localizado en el archivo que conserva la actual propietaria documentos en los que la antigua casa aparece identificada como «del Posillipo». La presencia en sus inmediaciones de un gran pozo de nieve, cuya contrucción por encargo del séptimo conde está acreditada, reforzaría la hipótesis de la ubicación en Piñeira del Posillipo monfortino. Aunque a principios del XVII la casa de Lemos era de las más ricas y poderosas de España, este tipo de lujos derivarían en los problemas económicos que, a finales de ese siglo, motivaron el paso de buena parte de sus bienes a otras manos.

Para Manuela Sáez, sería muy interesante «encajar» de algún modo la historia del Posillipo monfortino en el proyecto de ampliación del paseo fluvial. «Tan importante es el patrimonio heredado construido como en no construido», apunta el arquitecto Francisco Cela, colaborador de la historiadora monfortina en su investigación sobre el palacio condal. «Este es un espacio muy interesante pegado a Monforte y pienso que la historia del Posillipo podría ser un atractivo añadido para el paseo fluvial», opina Cela. Un simple panel ayudaría, según su criterio, a que una obra de más de cuatro millones de euros no sea «la ruta dos del colesterol».

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