«É un golpe grande», admite el alcalde

La Voz

LUGO CIUDAD

08 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Los pendellos de piedra del santuario de Cadeiras fueron objeto de una restauración en profundidad hace aproximadamente veinte años. Desde entonces, los propios vecinos se encargan de su mantenimiento, con reparaciones frecuentes que intentan tenerlos en perfecto estado cuando se acerca la romería de septiembre, que suele reunir a cientos de personas, y no solo de la parroquia de Pinol, sino de toda la comarca. «O conxunto do recinto do santuario é propiedade do bispado, pero a imaxe é do Concello de Sober», admite el alcalde, preocupado por el efecto de abandono que puede proyectar el destrozo de las casetas al lado de uno de los miradores sobre el cañón del Sil en uno de los parajes más visitados del municipio. «É un golpe grande», dice Luis Fernández Guitián, que promete que el Ayuntamiento hará todo lo que esté a su alcance para reconstruir el muro y las cubiertas dañadas, en un lugra «importante e simbólico» para todo el municipio.

El lunes limpieza

El primer paso en esta dirección será el envío el lunes de operarios municipales para que limpien la zona de escombros. El alcalde espera visitar Cadeiras la próxima semana con técnicos del obispado de Lugo, para tratar de buscar conjuntamente una solución que permita reconstruir los destrozos.