Viendo el «buen rollo» con el que se abrazaron José Manuel Baltar y José Ramón Gómez Besteiro ayer al llegar a San Pedro de Rocas, no parece que las discrepancias de los presidentes de las diputaciones de Ourense y Lugo existieran. Pero existieron y existen. A preguntas de La Voz, el máximo responsable de la institución lucense insistió en que creía que los ayuntamientos debían estar representados individualmente en el convenio y dijo que pedirá a los de su provincia que se adhieran. Sobre las palabras de algunos de sus alcaldes, que acusaron a Baltar querer acaparar el protagonismo, no quiso hablar pero algo dijo: «Podendo entender en algúns extremos esas declaracións, hoxe o que nos une é a firma do convenio».
El presidente ourensano, por su parte, lamentó esa polémica: «Non creo que axude ao que é o acto que nos reúne hoxe aquí, onde non buscamos diferenzas senón puntos de encontro». Además, Baltar negó que la Diputación tenga deudas con el consorcio de turismo de la comarca porque no forma parte de esa entidad y «desde o momento en que non hai cota non existe esa obriga». El presidente del ente turístico, Juan Carlos Armesto, explicó que lo que no hizo la Diputación fue aportar la subvención que anualmente era habitual, pero precisó que hubo apoyo técnico y que para el 2014 hay prometidos 20.000 euros.
Esas explicaciones las trasladó también a los alcaldes en una reunión del consorcio celebrada ayer tarde. En ella se aprobó un manifiesto de apoyo a la candidatura de la Ribeira Sacra con la exigencia de que los ayuntamientos estén representados en la comisión de seguimiento que se constituirá. Piden, concretamente, que haya dos alcaldes del lado ourensano y otros dos del lucense.