La construcción de las nuevas instalaciones requirió un amplio despliegue tecnológico
29 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La construcción de la nueva central hidroeléctrica Belesar II ha requerido un importante despliegue de medios técnicos. Las instalaciones -como las de Belesar I- se construyeron en el interior de un macizo de roca granítica. Para ello se aprovechó un viejo túnel de obras abierto hace medio siglo -a unos 130 metros por debajo de la cota del edificio de oficinas de la presa-, que fue agrandado desde su anchura original de ocho metros hasta alcanzar los doce. Para albergar la maquinaria se excavó además un pozo de unos veinticinco metros de altura.
La nueva central dispone de dos equipos generadores accionados por sendas turbinas -capaces de producir 10,4 megavatios cada una, con un caudal de diez metros cúbicos por segundo-, situados a unos doscientos metros en línea recta del muro de la presa. El agua llega a las turbinas a través de una gran tubería de tres metros de diamétro, que al principio y al final se bifurca en dos tubos gemelos de metro y medio cada uno. La electricidad sale de esta maquinaria con una tensión de seis kilovoltios, que un transformador eleva después a 132, la habitual para el consumo.
Cápsula subacuática
La captación del agua que acciona las nuevas turbinas se hace en los llamados desagües de fondo de la presa. La construcción de estas tomas precisó de una compleja operación. Los técnicos que se encargaron de ella tuvieron que pasar veinte días seguidos en una cápsula presurizada bajo las aguas del embalse, trabajando por turnos y sin salir al exterior en ningún momento.