Una pequeña central eléctrica abasteció hasta 1984 una aldea de O Courel
17 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A los visitantes que pasan por Ferramulín, en el municipio de O Courel, les llama la atención la vistosa estampa de un viejo molino que se levanta a orillas del río Selmo en el centro de la la localidad, junto a otra pequeña construcción. Pero a simple vista no se puede adivinar fácilmente que de este pintoresco rincón salía la energía eléctrica que se utilizó para alumbrar el pueblo durante mucho tiempo. Fueron los propios vecinos quienes se dotaron de este servicio con sus propios medios, ya que Ferramulín-junto con Visuña- fue la última población de la sierra en conectarse a la red eléctrica, lo que no se hizo hasta una época tan tardía como el año 1984.
La pequeña central eléctrica fue construida en el edificio situado junto al molino en 1957. El generador fue comprado a un tal Dositeo, vecino de Lugo, que en aquella época se dedicaba a instalar por los pueblos este tipo de minicentrales. El aparato se transportó en un carro de bueyes desde Piedrafita do Cebreiro hasta Brañas. Otro carro fue hasta allí desde Ferramulín a buscarlo para traerlo hasta la aldea. «Era o mellor camiño que había», comenta el vecino Miguel Lemos. «Tamén había o de Cruz de Outeiro para ir a Quiroga, o Camiño Vello, pero estaba moi mal. Xa dicían daquela: o que vai a Cruz de Outeiro é como o que vai ao inferno», añade.
Cambio de maquinaria
El generador era en realidad una dinamo que daba corriente continua. Cada poco había que sacarle las hojas de la turbina y cambiar las escobillas, que venían en mazos y debían ser cortadas a la medida con una sierra de hierro. Años después la máquina se estropeó y fue reemplazada por un alternador traído de Hórreos, que había quedado sin servicio al despoblarse por completo esta aldea. La dinamo se la llevó un vecino de la localidad leonesa de Villarrubín para mover la maquinaria de una carpintería.
Durante el invierno, la central eléctrica proporcionaba suficiente corriente para abastecer a las viviendas e incluso para alumbrar las calles del pueblo. Pero en verano, al bajar considerablemente el caudal del Selmo, había días en los que las casas se quedaban sin luz.
Para solucionar este problema, los vecinos adaptaron al alternador un motor diésel, procedente de una máquina de mallar, mediante un eje y un sistema de poleas. Funcionaba con gasóleo y tenía una potencia de doce caballos. Estuvo en servicio durante varios años, principalmente en los meses más secos, hasta que la localidad fue finalmente conectada a la red eléctrica general de Fenosa.
La antigua maquinaria dejó de prestar servicio hace ya bastantes años, pero todavía se conserva en la construcción donde estuvo funcionando en su día, junto al molino del Selmo.