El estiaje ha reducido el agua embalsada en la presa de Vilasouto a cinco hectómetros cúbicos, lo que supone el 23,81% de su capacidad total. Los chubascos tormentosos de los últimos días no parecen haber tenido ningún efecto en el embalse, ya que perdió un hectómetro cúbico desde la semana pasada.
La cantidad de agua embalsada en esta presa que regula el funcionamiento de la red de regadío Val de Lemos es aún menor de la registrada el año pasado por estas fechas -ya considerada notablemente baja-, que era de seis hectómetros cúbicos, el 28,57% de la capacidad total.
La diferencia es considerablemente mayor con el mismo período del 2010, momento en el que el embalse se encontraba al 47% de su capacidad. La media anual de los últimos diez años durante esta época del año se cifra en siete hectómetros, es decir, el 37,62% del total. Por otra parte, no es la primera vez que el embalse se encuentra este año en unos niveles particularmente bajos. Debido a la larga sequía invernal, en una fecha tan temprana como el 21 de febrero estuvo al 28,5% de su capacidad, con un total de seis hectómetros cúbicos almacenados.
El bajo nivel del agua fue aprovechado en los últimos días por vecinos de la zona para practicar la pesca desde zonas que normalmente están cubiertas por el agua. La población piscícola del embalse, sin embargo, se reduce prácticamente hoy en día a las carpas, una especie muy poco apreciada desde el punto de vista gastronómico por sus muchas espinas, su fuerte sabor a lodo y su mal olor.