Juan Antonio Portela, músico callejero: «Me muevo más que los precios»

La Voz

LEMOS

Juan Antonio Portela es un músico ambulante procedente de Salamanca. Nació hace 38 años en el seno de una familia de emigrantes españoles en Suiza, aunque su pasado está vinculado con la localidad salmantina. Desde hace unos años reside en Monforte, ciudad en la que afirma estar muy a gusto a pesar de las precarias condiciones en las que se encuentra.

-¿Qué le hizo venir aquí?

-Me muevo más que los precios ?se ríe?. En todas los sitios que conocí de Galicia, Monforte fue una de las que más me gustó, además las mujeres son muy guapas. Los problemas familiares hicieron que a los 16 años me viese en la calle.

-¿En dónde más estuvo?

-En A Coruña, Fiesterra, Santiago, Vigo y Ourense, pero también estuve en otras zonas de España. Conozco toda Andalucía, Castilla y las ciudades de Barcelona y Zaragoza.

-Hubo un tiempo en el que se fue de Monforte. ¿Qué pasó?

-Quería probar suerte en otras zonas, pero estoy cansado de andar de un sitio para otro. Además los albergues en Galicia no están bien así que decidí quedarme en Monforte por el momento. Volví como el turrón. La gente la verdad es que es muy agradable.

-¿Dónde duerme?

-Debajo de una casa, en un garaje. Yo lo considero mi chalet, me falta ponerle las cortinas y algunos muebles ?se ríe?

-Veo que se lo toma con humor...

-Es como hay que tomárselo. Estar triste hace mal efecto. De todas formas últimamente estoy decaído, porque ya estoy cansado de mi situación.

-¿Le acogen bien los vecinos?

-Sí. Tengo amigos que me prestan y me lavan ropa e incluso me dejan asearme. Hambre tampoco paso, lo que pasa es que algunas organizaciones como Cáritas no me dan ninguna ayuda. Parece que solo se la dan a los extranjeros. Por otra parte, los servicios sociales me pagan los billetes para irme a otros sitios pero nada más. Pero no diré nada porque sino me juzgan y aquí se sabe todo.

-¿La ropa entonces cómo la consigue?

-La compro con el poco dinero que saco de tocar la caja. Por cierto, me la compré en navidades porque antes no tenía y pidiendo con el cazo la gente me daba menos dinero. De todas formas los vecinos son los que me dan limosna, los turistas no.

-¿Estaría dispuesto a cambiar de vida si le diesen otra vez una oportunidad?

-Cuando trabajé aquí en un bar estuve poco pero era otra etapa de mi vida. La gente creo que tiene que ser humilde y no juzgar a las personas que pedimos en la calle. Nos deben dar una oportunidad.

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